
Segundo largometraje en solitario del murciano Alfonso Albacete, tras su anterior ‘Sólo química’ (2015). El resto de sus comedias las dirigió formando pareja con David Menkes, y fueron ‘Más que amor frenesí’ (1996), ‘Atómica’ (1997), ‘Sobreviviré’ (1999), ‘I Love You Baby’ (2001), ‘Entre vivir y soñar’ (2004) y ‘Mentiras y gordas’ (2009).
Ninguna de ellas se encuentra en las antologías del género, pero menos aún lo va a estar ‘La novia de América’ (2023), que maneja el humor más burdo de cara a explotar los topicazos del choque cultural. Las víctimas de esta invasión colonial son ahora mexicanas, y todo por culpa de las relaciones sentimentales que se establecen entre personas de distintos países a través de las redes sociales y las páginas de contactos.
A Miren Ibarguren le toca en desgracia el papel de la chica a la que el novio ha dejado plantada para casarse con su mejor amiga, y encima recibe la noticia de que su padre se va a casar en México con una nativa treinta años más joven que él. Así que hace las maletas y viaja acompañada de su hermano (Pol Monen), el marido de este (Eduardo Casanova) y la tía Regina (Pepa Charro). El mensaje es integrador.

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