Alessandro Ruta

Se retira Buffon, el portero que marcó una época

«Gigi» Buffon ha decidido dejar el fútbol con 45 años y una larguísima carrera empezada en 1995 cuando todavía era un menor. Los éxitos con el Parma, su último club, y la Juventus han sido enormes. Inolvidable la aportación en la Copa del Mundo de 2006, ganada por los «azzurri».

Gianluigi Buffon, un símbolo más allá de Italia. (Fabrici COFFRINI/AFP PHOTO)
Gianluigi Buffon, un símbolo más allá de Italia. (Fabrici COFFRINI/AFP PHOTO)

Se retira un mito, sin duda. El último gran portero en actividad, uno que ha marcado una época: Gianluigi «Gigi» Buffon, a sus 45 años, ha decidido poner el punto final a una carrera con pocos antecedentes.

Campeón del mundo con Italia en 2006, ganador de unos cuantos títulos con el Parma y la Juventus, fue fenómeno de precocidad y al mismo tiempo lo ha sido de longevidad. Probablemente uno de los mejores porteros en el último medio siglo junto a Iker Casillas.

Cuando Buffon debutó como profesional, el 19 de noviembre de 1995, en el mundo los «trending topic» eran la guerra en los Balcanes y el reciente asesinato del presidente israelí, Yitzak Rabin. En Euskal Herria se acababa de inaugurar el metro de Bilbo, el 11 de noviembre.

Cuando Buffon debutó (1995) acababan de matar a Rabin y estaba recién inaugurado el metro de Bilbo

Buffon tenía 17 años y había empezado la temporada con el Parma como tercer portero del club, detrás del titular Luca Bucci, que estaba en el grupo de la selección, y del experto Alessandro Nista. Sin embargo el primero tenía una clavícula fracturada y su segundo no daba mucha seguridad. Buffon era simplemente el titular del equipo juvenil, que ayudaba en algún entrenamiento a los mayores. El «bambino» del grupo, a pesar de ser alto: 1.92.

Para entonces el entrenador del Parma, el experto Nevio Scala, ya se había fijado en aquel chavalote sonriente y bromista, que tenía un apellido «con peso»: de hecho otro Buffon, Lorenzo, había sido portero de la selección e indiscutible tanto en el Milán como en el Inter entre las décadas de los 50 y 60. El tío de «Gigi», de hecho, era primo de aquel gran campeón, ganador de cinco ligas italianas.

Con Bucci lesionado y Nista bajo de forma, la semana anterior al 19 de noviembre los técnicos del Parma empezaron a darse cuenta durante los entrenamientos de que Buffon no dejaba pasar nada. La noche antes de aquel partido Scala se fue a hablar con el chaval y le dijo: «¿Y si mañana te alineamos?». La respuesta de «Gigi», que igual se lo esperaba, fue algo así como: «Vale mister, perfecto». Como si la invitación no fuera más que para una partida de videojuegos entre amigos.

Pequeño problema; el partido era contra el Milán de Fabio Capello, con la delantera Weah-Baggio-Savicevic y todos los pesos pesados rossoneros. El caso es que «Gigi» durmió todo el rato en el bus que llevaba al Parma al partido y, en un alarde de ingenuidad juvenil, no estuvo en la foto oficial del equipo antes del encuentro porque ya se había ido corriendo a la portería.

A pesar de todo eso, el resultado fue 0-0. Y Buffon, el hombre del partido, autor de varias paradas y salidas dignas de un portero experto y no de un novato absoluto.

«Gigi» Buffon, en su segundo partido en Serie A con el Parma, en 1995. (Wikimedia Commons)

A partir de aquel día y hasta el pasado 19 de mayo «Gigi» ha sido titular en todos sus equipos, que al final han sido solamente cuatro: Parma –en dos fases–, Juventus, Paris Saint-Germain y la selección italiana.

Aquel Mundial inolvidable

En 2001 Buffon se convirtió en el portero mejor pagado de la historia: la Juventus lo fichó a cambio de 105.000 millones de liras, unos 53 millones de euros. Muy buen trato para todos, en realidad, porque «Gigi» ya era el mejor portero italiano y uno de los mejores del mundo, y todavía joven.

Con el Parma había ganado, entre otras cosas, una Copa de la UEFA en 1999 y era claramente el futuro bajo palos de la selección italiana. Con la camiseta azzurra «Gigi» debutó en octubre de 1997 en un partido épico; el playoff para calificarse al Mundial de Francia 98, en Rusia, bajo una tormenta de nieve. Buffon entró en el minuto 32 para sustituir a Pagliuca, lesionado. Con la nieve congelando a los jugadores, el de Carrara salió a la cancha en manga corta, sin miedo alguno, y resultó decisivo en un par de ocasiones para el 1-1 finl entre los dos equipos. «Tranquilos, es un fenómeno», dijo Enrico Chiesa, delantero de aquella Italia, a los compañeros que no sabían si estaban soñando con tal aparición.

Debutó en liga ante el Milán tras echarse la siesta en el bus y con la selección en un play-off en Rusia bajo la nieve y en manga corta

Buffon ha acabado participando en cinco ediciones de la Copa del Mundo, y ganándola en 2006. Aquel fue un torneo casi perfecto, suyo y de Italia, donde encajó apenas dos goles en 7 partidos: uno en propia puerta de Zaccardo contra Estados Unidos y el penalti de Zidane en la final contra Francia. Y «Gigi», impresionante, con dos momentos para recordar: una parada a bocajarro contra el alemán Podolski en la semifinal y ya en la final enviando a córner un cabezazo perfecto de Zidane, en la prórroga. Quizás haya sido la parada más importante en la historia del fútbol italiano. Junto al capitán Fabio Cannavaro, el símbolo de un grupo de granito.

Sus lágrimas cuando los azzurri no se calificaron para el Mundial de 2018, que hubiera sido el sexto para «Gigi» (y récord absoluto) también fueron una imagen muy potente. A pesar de aquel último fracaso, Buffon es el jugador con más partidos en la selección: 176. En total, 1.175 encuentros disputados, el octavo de todos los tiempos.

Estuvo a punto de llegar a un sexto Mundial en 2018 y ha acabado disputando 1.175 encuentros, el octavo de todos los tiempos

A Buffon le ha faltado solamente ganar una Champions. Sin embargo, no se le puede reprochar nada a alguien que tiene en el palmarés diez títulos de Liga con la Juventus y que ha sido siempre una auténtica columna a nivel de rendimiento. Un portero moderno, extremadamente ágil bajo palos, y que parecía realmente inmortal desde el punto de vista futbolístico. Incluso en Segunda División y con 45 años, con «su» Parma, el amor de toda la vida.

Su nuevo rol será el de ayudante de Roberto Mancini en la selección. Una cara más que conocida para los azzurri.