Agridulce (para Ana Pérez)
Ana Pérez (Irun, 1959-2024), actriz, dramaturga, directora y profesora, falleció el pasado sábado 8 de junio. Fundadora, a finales de los 80, de Legaleón T, una de las compañías punteras de la vanguardia teatral estatal, ha estado muy unida a la vida de Irun.

Me cuesta moverme de unos asuntos personales. El lunes, en la ceremonia de entrega de los Premios Godot, de los que soy jurado, pude comprobar la magnífica aceptación que tienen algunos profesionales vascos y sus trabajos. Iñaki Rikarte, Garbiñe Intxausti, Ikerne Jimenez recibieron varios reconocimientos. Muy merecidos y aplaudidos, tanto por el espectáculo de Kulunka, ‘Forever’, como por una obra de Calderón de la Barca dirigida con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Había más candidatas en otros rubros. También entregaron los galardones.
Terminé la larga jornada festiva, además de saludando a viejos conocidos, retirándome con una imagen maravillosa, ver a una joven madre, Anne Picaza, dando de mamar a su pequeño. La vida. Una gran actriz, gestora, ilustradora, cuidando de su hijo. Muy emocionante.
Pero a las pocas horas conocemos la otra cara de la moneda, el fallecimiento de Ana Pérez, actriz, gestora, impulsora de muchas actividades desde su Irun natal, fundadora de Legaleón T, una compañía pionera, que instauró la posibilidad de unas propuestas no convencionales. Una obra memorable: ‘La esclusa’, de Michel Azama.
Recuerdo los días pasados en Manizales presentando una de sus obras, que coincidió en el viaje de regreso con el atentado del 11-S. Y de tantas horas soñando, debatiendo en situaciones muy diversas. Quiero recordarla por su sonrisa deslumbrante y su determinación. Abrazos.

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