
En el escudo de Trinidad y Tobago se distinguen dos colibríes dorados, pues en este diminuto archipiélago se han documentado 18 especies de estos pájaros y también se lo conoce como la ‘Tierra del colibrí’. En sus armas, predominan el rojo y el negro, que son los colores de la bandera.
El debate que se ha abierto en la isla tiene que ver con la parte inferior, donde aparecen las tres carabelas de Cristóbal Colón, y que el Gobierno ha anunciado su intención de eliminar.
El marino al que se atribuye el descubrimiento de América fue quien bautizó a la mayor de estas dos islas, Trinidad, debido al monte de tres picos que corona la isla.
En la representación completa del escudo, que aparece enmarcado entre las dos aves de mayor porte de la isla (un ibis y un cocrico) se aprecian esas tres cimas en la isla de la parte inferior izquierda.
Como otros de sus países del entorno, Trinidad y Tobago está poniendo en valor su propia historia. La iniciativa, por tanto, está emparentada con la de Barbados cuando se sacó de encima la monarquía británica en 2022.
Organizaciones caribeñas como Caricom impulsan el proceso de descolonización a nivel supraestatal.
Colón no descubrió las islas de Tobago y Trinidad. Estas ya estaban pobladas cuando él llegó. Este es el mensaje que el Gobierno quiere dar con el cambio en su escudo. Así lo explicó el primer ministro, Keith Rowley, cuando anunció el 18 de agosto un plan para modificar el escudo y retirar de él los tres barcos.
Esta iniciativa viene avalada por la Comisión de Reparaciones del Caribe (Caricom), una organización supraestatal que busca que se haga justicia con la población local y se la compense por la trata de esclavos y la explotación continuada por parte de las metrópolis europeas.
El escudo de Trinidad y Tobago no tiene, por lo demás, una historia demasiado larga. Se oficializó en 1962, una vez estas islas se independizaron del Imperio Británico.
El ‘steelpan’ como sustituto
Pese a que el nuevo diseño no se ha hecho público, la parte inferior del escudo no quedará vacía, según adelantó Rowley. El plan de las instituciones del archipiélago es incluir ahí la gran aportación de Trinidad y Tobago a la música: el ‘steelpan’.
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Las raíces de este tambor metálico hay que buscarlas en antiguos instrumentos africanos que trajeron consigo los esclavos, los famosos ‘tambores parlantes’ que permitían tanto la creación musical como la comunicación a distancia.
La gran evolución que se dio en Trinidad y Tobago se basó en los bidones metálicos de aceite de 55 galones de capacidad. La fabricación de estos instrumentos con bidones se ha documentado desde 1947.
La creación de ‘steelpans’ con bidones de aceite arrancó en 1947 y el instrumento se internacionalizó en los 60.
Utilizando la parte inferior de los recipientes, martilleándola hasta abombarla en forma esfera y pasando por un proceso de forja, estos caribeños elaboraron un instrumento idiófono, capaz de dar distintas notas según la zona que se golpee con unas baquetas de goma.
Los ‘steelpans’, por tanto, se parecen más a un xilófono (o mejor, metalófono) que a un tambor en sí.
El instrumento fue ganando en popularidad a lo largo de la década de los 60. Las ‘steelbands’ dieron el salto a EEUU. Los ‘steelpans’ evolucionaron y se estandarizaron en distintos tamaños, aunque el que se sigue ajustando a un barril de aceite de 55 galones sigue siendo el más popular.
El uso de los ‘steelpans’ está muy arraigado en las celebraciones de carnaval de las islas.

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