Ion Salgado
Aktualitateko erredaktorea / redactor de actualidad

La familia de Kerman Villate censura un auto que «minimiza» la agresión mortal en la Mítika

La familia de Kerman Villate Beitia, joven muerto a manos de un portero en la sala Mítika de Gasteiz, ha censurado el auto de la Audiencia de Araba, que ha dejado en libertad provisional al agresor. «Minimiza la gravedad de los hechos y presenta serias deficiencias en la valoración de las pruebas».

Exterior de la sala Mítika, en el centro comercial Dendaraba de Gasteiz.
Exterior de la sala Mítika, en el centro comercial Dendaraba de Gasteiz. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

La familia de Kerman Villate Beitia, el joven gasteiztarra que murió a manos de un portero en la sala Mítika de Gasteiz el pasado 23 de febrero, ha expresado este jueves su «profunda preocupación y desasosiego» ante el auto de la Audiencia Provincial de Araba que deja en libertad provisional al agresor

«A nuestro juicio, minimiza la gravedad de los hechos y presenta serias deficiencias en la valoración de las pruebas», ha apuntado en un comunicado, en el que advierte de que «dejar en libertad al agresor con la irrisoria fianza de 6.000 euros, además del profundo daño moral que esto nos provoca, resulta completamente desproporcionado respecto a la gravedad de los hechos y la pena que, en cualquier caso, le correspondería». 

«Esta decisión mantiene además un riesgo evidente de fuga, dada la escasa entidad de la fianza impuesta», ha manifestado tras repasar punto por punto algunos de los aspectos más relevantes del auto. 

Ha recordado que la autopsia establece que el golpe provocó un grave traumatismo facial, desencadenando todas las demás lesiones, por lo que «poner el énfasis en otras concausas constituye un intento de minimizar la gravedad del ataque».

De hecho, la familia ha criticado que la Audiencia considere que el agresor no podía prever que su puñetazo podría resultar mortal, «a pesar de que se trató de un golpe directo a una zona extremadamente delicada». 

«No se valoran adecuadamente elementos esenciales como la fuerza del golpe, la parte del cuerpo afectada y las consecuencias inmediatas», ha añadido, recordando que el golpe a la mandíbula de Kerman provocó su desvanecimiento inmediato y la ruptura de su mandíbula superior e inferior. «La mandíbula inferior no solo se fracturó, sino que estallo con proyección de fragmentos de hueso que se le incrustaron en la lengua».

Además, ha incidido en que el ataque se produjo de forma «súbita y violenta; dirigida a una zona vital; sin provocación por parte de la víctima; mediante engaños y aislamiento social, ya que Kerman estaba solo en la zona que le dijeron los porteros esperando a entrar en breve tal y como le habían referido; por personas con autoridad delegada en el control de acceso; con pleno control de la situación por parte del agresor; y en un espacio previamente identificado como conflictivo y delictivo por otras víctimas, usuarios y cuerpos policiales, cuya actividad fue incomprensiblemente permitida por las autoridades políticas y policiales».

«A nuestro entender, el auto omite datos fundamentales que demuestran la gravedad del ataque, seleccionando solo información parcial que facilita una calificación más leve de lo que corresponde», ha destacado la familia, y ha considerado que «la Audiencia no estudia de forma seria si existió alevosía, a pesar de que esta circunstancia ha sido reconocida incluso por el fiscal en su última comparecencia ante el juez instructor».

«La no consideración de este elemento clave debilita la resolución y deja sin respuesta un elemento que podría haber mantenido el caso ante un Tribunal del Jurado», ha apuntado, antes de señalar que «el Auto presenta la huida inmediata del agresor como un ‘modo de proceder no escrito’ de los porteros. Huir tras una agresión, dejando a la víctima en estado crítico, nunca puede considerarse normal ni justificable».

Asimismo, ha hecho hincapié en que el auto «incluso afirma que ‘es muy difícil que un hombre medio pudiera representarse el resultado de la muerte de forma previa’, una afirmación sorprendente por su desatino, especialmente teniendo en cuenta que es de conocimiento público que el agresor posee características físicas extraordinarias y una fuerza muy superior a la de una persona normal, por lo que resulta perfectamente razonable pensar que un golpe suyo podría desencadenar una serie de circunstancias con consecuencias fatales».

El auto no es firme, y la familia, a través de la acusación particular, estudia la presentación de un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, «así como otras medidas legales, con el objetivo de corregir las deficiencias que entendemos se dan».

Auto del juez instructor

El miércoles los allegados de la víctima ya mostraron su «sorpresa» ante el auto de la Audiencia de Araba, ya que el pasado 3 de octubre por el Juzgado de Instrucción número 3 de Gasteiz vio «indicios sólidos de la comisión de un delito de homicidio o asesinato y tiene que ser el Tribunal del Jurado el que, tras la práctica de la prueba, dicte la sentencia definitiva de este proceso, entendiendo que la decisión de privar al Jurado del conocimiento de la causa sería una decisión prematura y contraria a derecho».

Afirmó que el portero «era conocedor en el momento de los hechos de que un golpe propinado con su mano (con el puño cerrado o abierto) en la cara de una persona de complexión media podría, con probabilidad rayana en la certeza, causar un resultado incompatible con la vida de la víctima, tal y como sucedió».

«Pese a ese conocimiento, el investigado aceptó ese resultado y actuó propinando un fuerte y violento golpe que noqueó directamente a la víctima, cayendo esta bocabajo o de lado contra el suelo, sin capacidad de poner las manos debido a que, probablemente, había perdido la consciencia antes de impactar contra el suelo», añadió. 

Sobre la actitud posterior del portero, el juzgado señaló que «lejos de mostrarse compungido, arrepentido o sorprendido por el resultado de su actuación, no acudió rápidamente a socorrer a la víctima o, al menos, interesarse por su estado, sino que huyó hacia el interior del local rápidamente, dejando morir al agredido, hasta que un compañero de trabajo, requerido por la Ertzaintza, le dijo que saliera».