Cada vez más sectores populares de Sudáfrica exigen la dimisión de Zuma
Entre manifestaciones multitudinarias, aliados políticos y respetadas voces internas del CNA que piden su dimisión y una economía que se resiente, el presidente Zuma vive momentos difíciles. Superviviente nato, está por ver si está vez no ha ido demasiado lejos.

La situación política en Sudáfrica no deja de enrarecerse, el ambiente sigue caldeándose y la tensión aumenta por momentos. Miles de personas salieron el pasado jueves a las calles de las principales ciudades del país exigiendo la dimisión del presidente, Jacob Zuma, al que acusan de tomar decisiones en beneficio de un reducido círculo de amistades y lealtades, algo que estaría dañando seriamente la economía.
Paralelamente al desencanto expresado en las calles, significativas voces del Congreso Nacional Africano (CNA), como las de su presidente e histórico de la lucha antiapartheid, Cyril Ramaphosa; la del secretario general del CNA, Gwede Mantashe, y la del tesorero, Zweli Mkhize; o la del Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, o de fuerzas tradicionalmente aliadas del ANC como el Partido Comunista de Sudáfrica y la Cosatu –la mayor confederación sindical del país–, han sumado sus voces para exigir su renuncia y evitar una fractura social.
Las manifestaciones convocadas por la plataforma Save SA (Salvar a Sudáfrica) protestaban contra el cese forzado por Zuma del respetado ministro de Finanzas, Pravin Gordhan, convertido en un símbolo de integridad al negarse a aprobar un proyecto nuclear y otros polémicos planes que, según los críticos del presidente, beneficiarían a su círculo de amistades.
Otro de los lugares emblemáticos de las protestas fue la residencia en Johannesburgo de la familia Gupta, un clan de empresarios de origen indio con negocios con la familia de Zuma que se ha enfrentado al ya exministro de Finanzas Gordhan en los tribunales y han hecho fortuna en Sudáfrica gracias a las concesiones públicas. Los manifestantes se referían a la residencia del clan Gupta como «la oficina desde la que se gobierna Sudáfrica».
Tras el cese de Gordham, las agencias de calificación de deuda bajaron el ranking sudafricano hasta el bono basura. Ese dato junto con un rand (moneda sudafricana) que se ha depreciado respecto al dólar un 13% en los últimos días y una polarización social cada vez más agudizada, hacen que la preocupación por una crisis de grandes dimensiones y por un estallido social descontrolado se haga cada día más presente.
Crisis como oportunidad
No cabe duda de que los cuchillos están afilados contra Zuma y que podría darse un efecto dominó en los próximos acontecimientos. No obstante, parece aventurado adelantar algo, máxime cuando Zuma también moviliza a sus propios seguidores y mantiene un férreo control sobre el Comité Ejecutivo del CNA, el verdadero núcleo de poder.
En palabras de Ramaphosa, figura histórica de discurso franco, «los acontecimientos no deben hacernos tener miedo. Es un momento de renovación y de reafirmación que no podemos dejar escapar. Debemos actuar unidos como movimiento y como país, con un único objetivo: hacer de Sudáfrica un país del que podamos estar orgullosos, deshaciéndonos de los codiciosos y de la gente corrupta».
Un tenaz zulú frente a todas las adversidades
¡El final político del presidente Zuma se ha escrito tantas veces! ¡Tantas veces lo han dado por muerto y tantas veces ha resucitado! A sus 74 años, este veterano de la lucha contra el apartheid ha demostrado tener un instinto innato en el arte de la supervivencia, aunque, quizá, esta vez las cosas hayan llegado demasiado lejos y no pueda darle la vuelta a la situación.
Polígamo tradicional zulú, originario de las tierras ancestrales de estos, su carrera ha estado marcada por el desprecio a las formas y las convenciones y por su tenacidad para hacer frente a las adversidades. Preso en Robben Island junto a Mandela, figura de las estructuras militares, llegó a ser responsable de su agencia interna de Seguridad e Inteligencia, y formó parte del brazo disciplinario del CNA –Mbokodo («la piedra que aplasta»)–. No faltan especulaciones sobre las razones de sus políticas, que muchos creen erráticas. Con todo, este año debe dejar el liderazgo en el CNA y sea quien sea su sucesor, casi con toda certeza, será en el próximo presidente de Sudáfrica.GARA

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