Los chicos no alcanzan al veterano
A pesar de su gran trabajo, Aranburu y Barceló no pudieron atrapar a Gilbert en un día de Tour por la gran respuesta de los aficionados.

Philippe Gilbert, del equipo Deceuninck, se impuso ayer en la decimosegunda etapa de la Vuelta, con salida en el Circuito de Los Arcos y final en Bilbo sobre un trazado de 171 km, en un jornada marcada por la presencia de miles de aficionados en las carreteras y por la persecución que Alex Aranburu, del Caja Rural, y Fernando Barceló, del Euskadi Murias, protagonizaron para tratar de alcanzar al veterano corredor belga antes de que llegara a la meta. Al final, se quedaron a escasos 3 segundos de lograrlo, y Aranburu repitió de nuevo la segunda posición.
Gilbert formaba parte de la quincena de ciclistas que se marchó del pelotón pasado el km 100. Hasta entonces, y casi desde la misma salida en Los Arcos, las escaramuzas fueron constantes aunque no terminó de cuajar ninguna porque a cada intentona salía alguien que la tiraba abajo. Entre los fugados, además de los que serían los tres primeros clasificados, también estaba el batallador Jonathan Lastra, compañero de Aranburu en Caja Rural. Lastra lo intentó un par de veces en el Vivero, pero no logró hacer hueco y luego ya no tuvo fuerza para seguir al resto de fugados.
El desenlace debía aclararse entonces en Arraiz. Allí, mediado el alto, saltó Gilbert, excelente rodador y especialista en clásicas, que atacó como un fino escalador. Logró sacar unos pocos metros que fueron 20 segundos en la pancarta del puerto sobre Aranburu, que saltó tras él, y Barceló, que se había pegado al guipuzcoano. Era una ventaja que parecía insalvable.
Sin embargo, los dos jóvenes de 23 años se pusieron a la tarea como si de una crono por equipos se tratara y dieron todo lo que les quedaba en la bajada. Así llegaron a las calles de Bilbo con Gilbert a la vista. No pudo ser, el cálculo no salió bien y faltaron 3 segundos para cazar al veterano de 37 años, con 16 de profesional a sus espaldas, que tuvo tiempo de mostrar los diez dedos de las manos recordando que, con esta, son diez sus victorias en grandes vueltas (6 en esta, 3 en el Giro y 1 en el Tour).
Por lo que respecta a la general, no hubo cambios en las primeras posiciones. El líder, Primoz Roglic, del Jumbo-Visma, no vio inquietada su posición en nigún momento. El único amago de ataque lo protagonizó Miguel Ángel López (Astana), pero se quedó en un simple intento. Era tal la suficiencia con la que subía el esloveno que más parecía que iba a atacar él que cualquiera de los que le siguen en la clasificación. Por tanto, fue una jornada de relativa tranquilidad para Roglic, una circunstancia que el portador del maillot rojo dejó patente cuando poco antes de enfilar la recta de llegada se iba felicitando junto a su compatriota Tadej Pogacar, del UAE Emirates.
«Ha sido como una clásica»
Tras lograr la victoria, Gilbert se mostró exultante con la jornada vivida. «Ha sido emocionante –dijo–, lo he vivido como en una clásica, con todas las banderas, con toda esa gente. Ha sido bonito y muy motivante. Aquí no había tenido nunca éxito. He corrido mucho en el País Vasco y esta es mi primera victoria. Es precioso rodar y ganar aquí, es casi como Flandes», manifestó.
Reconoció que no ha tenido «muchas oportunidades de ganar hasta el momento. Hoy, tras una larga batalla en la fuga, vi a varios buenos escaladores y no tenía mucha confianza sobre mis opciones de victoria, tuvimos que correr inteligentes y gané con ayuda de mi compañero Tim –en referencia a Declerq, que entró noveno–, que merecía todo lo que he hecho», añadió.
«Es uno de los mejores»
En cuanto a Aranburu, relató que «en el último repecho llevaba buenas sensaciones pero Gilbert iba un poco mejor y al final, aunque ha sido por pocos segundos, ha conseguido llegar. Hemos intentado ir con él, manteniendo después una distancia corta en la subida. Realmente hemos hecho todo lo que podíamos. Barceló y yo nos hemos entendido bien, le hemos tenido ahí, pero sabemos quién era».
En este sentido, el corredor de Ezkio-Itsaso valoró positivamente que «nos ha ganado uno de los mejores del mundo en su especialidad» y añadió que «todo el equipo está yendo bien, las victorias están muy caras, sabemos a quién nos enfrentamos, pero tenemos piernas y seguiremos intentándolo».
«Los líderes estarán solos»
En cuanto al líder, Roglic, declaró en relación a la etapa de hoy que «los equipos como el mío tendrán que trabajar desde el primer kilómetro pero, en la subida final, los primeros de la clasificación estaremos solos».
Reconoció que no conoce ni el alto de Los Machucos ni que Froome hubiera dicho que «no querría subirlo nunca más», se limitó a añadir que ya lo conocerá hoy y que se imagina que sus rampas serán «muy duras».
Como en las grandes ocasiones
Decenas de miles de personas siguieron ayer desde la carretera la etapa de la Vuelta, con salida en Los Arcos y llegada a Bilbo, que transcurrió íntegramente por Euskal Herria. Aficionados de todas las edades se echaron a la calle para animar a los corredores, especialmente a los doce vascos que se mantienen en la competición.
Si en todos los puertos puntables había gente, la presencia de seguidores fue realmente masiva en los dos kilómetros y medio de la subida al novedoso alto de Arraiz, así como en resto del trazado por el centro de la capital vizcaína. Las ikurriñas y las banderolas que reclamaban la repatriación de los presos y exiliados fueron los distintivos más utilizados por los aficionados.
La carrera se despedirá hoy de Euskal Herria tras su salida a mediodía desde la explanada de San Mamés, donde tomará rumbo hacia Cantabria. Por este motivo la circulación de vehículos se verá alterada tanto en Bilbo en la comarca de Enkarterriak.GARA

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