Raimundo FITERO
DE REOJO

Venecia sin ti

Recurro a las trampas de la educación sentimental de aquellas canciones que nos enseñaron a ser perdedores en el amor de manera decorosa y conformista, como imaginarse qué puede ser Venecia sin ti. Ella, Él, dios, el Amor, tu caniche. Pues ahora quien huye y desaparece de Venecia es el agua. Y si el peligro histórico era el hundimiento, ahora es su imposibilidad de navegación, o sea, su colapso, es decir la negación del turismo, lo que, siendo un conflicto de difícil resolución, lo que aporta es perplejidad y un poco de mala conciencia, porque Venecia sin tu amor es un doloroso recuerdo, pero sin agua en sus canales es un problema grave. Andan estudiando los motivos. Y rezando por si acaso.

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, por lo que si China pone un plan de paz sobre la mesa, los demás, sin leerlo, deben decir que es inviable, que no aporta nada y ese largo etcétera de argumentarios que proporciona el Pentágono, con traducción políglota de la OTAN y puesta en valor de la UE. Parece que la estrategia es esperar a que se queden sin agua todos los canales de desinformación para que solamente funcione la mentira instaurada y convertida en voz revelada por el supremo. ¿Tú me preguntas quién es supremo? El supremo eres tú. O, dicho de otro modo, la alarma que se está lanzando de manera tóxica es que no hay munición suficiente. Que las fábricas de balas y misiles no dan abasto, que se gastan más que las que se fabrican, por lo que hay que hacer horas extras. ¿Empiezas a entender quién es el supremo? Aznavour tiene razón: Hoy Venecia sin ti, qué triste y sola está.