El sonido del silencio

En la primera película de “Un lugar tranquilo“, principalmente eran el terror y el suspense los que se apoderaban de la narración, y jugaba de manera soberbia con la premisa del silencio. Un ejercicio de género original y técnicamente impecable.
“Un lugar tranquilo: Día 1” nos retrotrae al inicio de toda la historia, al principio del fin, al día en el que los extraterrestres invaden el planeta. La acción transcurre en Nueva York, esa Nueva York apocalíptica que tantas veces hemos visto en el cine -y que nos sigue gustando ver- está retratada de manera formidable. Lo que más llama la atención es que utiliza un tono mucho más melancólico, más nostálgico, secundado principalmente por tres maravillosos protagonistas: Sam (Lupita Nyong’o), Eric (Joseph Quinn) y por supuesto el gato Frodo. Dan un auténtico recital de cómo transmitir y generar emoción sin casi usar la palabra -sí, el gato también-. La historia está narrada desde el punto de vista de Sam -Nyong’o hace un trabajo magistral-, de modo que lo que vemos y sentimos está condicionado por lo que ella ve y siente; el fuera de campo, por ejemplo, lo han utilizado de manera muy interesante. El tramo final de la película deja bien claro que lo menos importante para Sarnoski son los propios monstruos; los personajes y sobre todo su estado emocional son el motor de esta precuela. En esta entrega no hay héroes, hay dos personas frágiles -y un gato- que deambulan por una ciudad desmoronada y cuyo objetivo es volver a ese lugar o recuerdo donde una vez fueron felices; en el caso de Sam -aunque parezca ridículo a mí me ha parecido maravilloso- su objetivo es conseguir un trozo de pizza. Tal vez le falte un poco de sorpresa, pero ojalá todos los blockbusters o películas de este estilo fueran tan interesantes y tuvieran personajes tan bien escritos.

Iban Apaolaza presoa hilik aurkitu dute Aiako Harrian

El robo del año no ha tenido lugar en el Louvre, sino en Spotify

Xabi Iraola proposatu dute Sorturen koordinatzaile orokor izateko

67 preso 20 urtetik gora espetxean, eta 44k ez dute kalea zapaltzen
