El Wolfsburgo defiende el título e inspira a su rival
Tyreso aspira a convertirse en el cuarto debutante que se adjudica el torneo.

El fútbol continental llega a su cita cumbre. El lisboeta Estadio do Restelo acoge la final de la Champions League (20.30, Eurosport), que enfrentará al debutante Tyreso y al defensor del título Wolfsburgo.
Defiende el trofeo que conquistó por primera vez hace un año y ejerce de inspiración para su rival. Como hicieron las lobas ante el Olympique de Lyon, el equipo de Tony Gustavsson también quiere apuntarse a la tan germánica tradición de ganar en su primera participación, descabalgando de paso al teórico favorito.
Así se considera al Wolfsburgo. Por su mayor experiencia a nivel colectivo e individual -dos de sus jugadoras, Pohlers y Odabrecht, pueden convertirse en las primeras que ganan la Champions en cuatro ocasiones- e incluso por su mayor estabilidad institucional, que acostumbra a reflejarse sobre el terreno de juego. Además, y aunque no pueda repetir el triplete de la campaña pasada después de quedar tempranamente apeado de Copa, el conjunto de Ralf Kellermann llega animado tras reengancharse a la pelea por el título de Liga con su victoria del pasado viernes al Turbine (2-0), tras haber visto peligrar incluso -de hecho, todavía no lo ha asegurado- su clasificación para la próxima edición de la Champions League.
¿Primera y última?
No le van tan bien las cosas al Tyreso, que ha pasado de convertirse en el equipo revelación, primero en la Liga sueca y esta temporada en la competición continental, a verse amenazado incluso con la desaparición. Al mismo ritmo que ha pasado de realizar una fortísima inversión económica a ver su caja fuerte repleta de telarañas. A estas alturas, de hecho, no sabe siquiera si podrá evitar la desaparición. Sus estrellas ya han buscado acomodo en otros equipos e incluso la Federación Sueca ha tenido que prestarle el dinero para viajar a Lisboa. Solo falta saber si la caótica situación que ha vivido en los últimos meses afecta a su rendimiento o si, por el contrario, desinhibe a un equipo que aspira a despedirse de la elite a lo grande.
También hay diferencias en el terreno estrictamente deportivo. Frente a la contundencia y el equilibrio del muy alemán Wolfsburgo, las suecas, aunque también ordenadas, no cierran la puerta a un desarrollo de los partidos más anárquicos, apoyadas en la calidad de sus jugadoras más ofensivas -Marta, Boquete o la máxima realizadora del torneo en la presente campaña, Christen Press-, que además aportan a nivel individual la experiencia en grandes citas que le falta a su equipo como colectivo.
Los mejores
Son, en cualquier caso, dos equipazos y por eso están en la final. A la que han llegado sin perder un solo partido, los únicos que lo han conseguido; más aún en el caso del Wolfsburgo, que solo ha cedido un empate.
Y eso que su calendario ha ido empeorando conforme avanzaba la competición. Arrancó martirizando al Parnü, pero después se las ha tenido que ver con Malmö, Barcelona y Turbine. Tyreso, por el contrario, protagonizó un inicio de máxima exigencia, al enfrentarse al Paris Saint Germain en 1/16 de final, para ver después cómo se rebajaba el nivel de sus rivales, con permiso de Fortuna, Neulengbach y, sobre todo, Birmingham, que le discutió en semifinales su condición de revelación.
La final de las despedidas
Punto final en algunos casos, punto y seguido en otros, pero la final supondrá también la despedida de muchas futbolistas.
Sobre todo en el caso del Tyreso. Todavía no se sabe si los problemas económicos se traducirán en la desaparición del club sueco pero sí es seguro que conllevarán la marcha de sus principales estrellas a otros grandes equipos, a este o al otro lado del Atlántico.
Más emotivo será el encuentro, sin ninguna duda, para Conny Pohlers. A sus 35 años, la delantera alemana colgará las botas cuando concluya la temporada. En la Bundesliga, que también puede adjudicarse, le restan aún cinco partidos por disputar pero la de hoy será su última gran cita. No solo porque se trata de la final de la competición por clubes más importante, sino porque la propia Pohlers forma parte de su historia, no en vano se trata de la máxima goleadora histórica del torneo, con 48 goles. El año pasado, además, se convirtió en la primera jugadora que ganaba la Champions con tres equipos diferentes -Frankfurt, Turbine y Wolfburgo- y esta noche, junto a su compañera Viola Odabrecht, puede ser la primera que se hace con el título en cuatro ocasiones. A.U.L.

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