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LUXEMBURGO

Convocada una cumbre de urgencia el lunes tras el fracaso del Eurogrupo

Los jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona celebrarán el lunes una cumbre de urgencia para tratar la situación griega, después de que ayer el Eurogrupo no lograse alcanzar un acuerdo. Pese a que este nuevo fracaso parece acercar el riesgo de impago –el 30 de junio debe abonar 1.500 millones al FMI–, lo cierto es que uno de los objetivos de Atenas era que la discusión se trasladase al máximo nivel.

Los ministros de Economía de la eurozona concluyeron ayer sin acuerdo una nueva ronda de negociaciones con Grecia para tratar de desbloquear el rescate, lo que obligó al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a convocar de inmediato una cumbre extraordinaria de líderes de la eurozona para el próximo lunes 22 de junio, que supondrá el último intento para evitar el peor de los escenarios. «Es el momento de discutir de forma urgente la situación al nivel político más alto», dijo Tusk.

Pese a que este nuevo fracaso aumenta las probabilidades de impago por parte de Atenas, que debe abonar 1.500 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) el 30 de junio, lo cierto es que uno de los objetivos del Gobierno de Alexis Tsipras era que la discusión se trasladara de las mesas técnicas a la cumbre de los jefes de Estado.

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, aseguró que durante la reunión del Eurogrupo presentó una «propuesta global que puede, si es aceptada, resolver la crisis griega de una vez por todas. Las dos partes están realmente cerca de un acuerdo sobre partes muy importantes del acuerdo», dijo.

En este sentido, aseguró que la diferencia en cuanto a los objetivos de superávit primario se limita al 0,5% del PIB. «Esa brecha es demasiado pequeña para justificar un impase peligroso», indicó. Varufakis culpó del bloqueo a la troika porque, según dijo, no tiene mandato para negociar sobre esta diferencia o sobre el cambio de algunas medidas por otras.

En cualquier caso, advirtió de que existe el riesgo de llegar a un «estado mental en el que se acepte un accidente» que pueda suponer la salida del euro de su país e instó a sus socios a «no caer» en ello.

«Preparados para todo»

Por su parte, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dijo que su «escenario central» sigue siendo encontrar «una solución creíble para un futuro con Grecia dentro de la eurozona. Dicho esto –añadió–, si al final ello no es posible, estamos preparados para todas las posibilidades», avisó.

En todo caso, Dijsselbloem insistió en que «todavía es posible llegar a un acuerdo y extender el actual programa antes de fin de mes, pero la pelota está claramente sobre el tejado de Grecia».

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, criticó las tácticas negociadoras de Atenas y señaló que «solo podemos llegar a una solución si hay un diálogo. Y de momento no hay diálogo. La emergencia clave, en mi opinión, es restaurar un diálogo con adultos en la habitación», dijo Lagarde.

Entretanto, el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, desveló que el Banco Central Europeo está asesorando a su país sobre el impacto que tendría una salida de Grecia del euro. Su homólogo finlandés, Alexander Stubb, confirmó que el Eurogrupo maneja el impago de Grecia como una de las opciones posibles, aunque no teme un contagio al resto de Estados miembros.

 

Durao Barroso alerta sobre el precedente de un «Grexit»

El expresidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso, de visita ayer en Donostia, se mostró «preocupado» por la situación de Grecia, cuya posible salida del euro o «Grexit» podría sentar un precedente negativo de cara a futuras crisis económicas en la zona.

El exmandatario europeo reclamó un «esfuerzo» para encontrar una solución a la crisis de Grecia, porque una eventual salida del euro, además de «una turbulencia en los mercados, que podrá ser controlable», significará la ruptura de un «tabú», y «eso es malo» porque podría tener consecuencias en otros países.

Lamentó que después de los «sacrificios» que han asumido los griegos, las perspectivas de crecimiento económico de entre el 2,5 y el 3% que tenía Grecia se pongan en riesgo como resultado del desacuerdo sobre las reformas y los objetivos presupuestarios que debe cumplir el país heleno para seguir recibiendo ayuda.

Señaló que durante su mandato (2004 y 2014), la Comisión Europea hizo «todo lo que pudo» para evitar la quiebra de Grecia, a pesar de que dirigentes de Alemania y del FMI «pretendían lo contrario». GARA