Beñat Zaldua
Iritzia saileko arduraduna / Coordinador de la sección de opinión

El petróleo venezolano: lo que ha sido, lo que es y lo que puede ser

(GARA)

«Hay mucho dinero que sacar de este suelo». Lo que no cabe achacar al presidente de EEUU, Donald Trump, es hipocresía. Les interesa Venezuela por el petróleo. Punto. Porque el país latinoamericano tiene, según la OPEP, las mayores reservas de crudo probadas del mundo.

Los 303.221 millones de barriles que duermen en el subsuelo venezolano suponen el 19% de las reservas de todo el mundo y se sitúan un pedazo por arriba del segundo de la lista, que es Arabia Saudí con 267.300 millones.

De aquí la alegría con la que han recibido las bolsas y los accionistas la intervención militar de Trump y su voluntad de abrir los campos petrolíferos venezolanos a los gigantes estadounidenses del sector. El alborozo, de hecho, ha cruzado el Atlántico y ha llegado a compañías como Repsol, aunque con mayor moderación. Ayer arrancó la sesión bursátil subiendo dos puntos.

Dos grandes momentos y una caída en picado

Explotar el petróleo venezolano, sin embargo, no va a ser tan fácil como llegar con grandes buques petroleros blindados por marines y llenar los depósitos.

Durante el último largo medio siglo, el sector ha vivido dos grandes ciclos de bonanza antes de caer en picado en los últimos años, como se puede observar en el gráfico adjunto.

A finales de los 60 y hasta la crisis de 1973, Venezuela era el responsable del 10% de la producción mundial de petróleo. Tras dos décadas de bajón, el sector volvió a repuntar en la segunda mitad de los 90, superando de nuevo los tres millones de barriles diarios.

Durante los años de Hugo Chávez (1998-2013) y el arranque del mandato de Maduro, la producción se mantuvo en cotas altas, desmintiendo a quienes auguraban el hundimiento del sector tras la huida de la mayoría de petroleras estadounidenses, que se negaron a aceptar la condición según la cual el Estado debía convertirse en accionista mayoritario de toda empresa presente en el país.

Pese a que la producción empezó a caer en 2016, fueron las sanciones y el embargo impuestos por Trump en su primer mandato (en 2017 y 2019) los que mandaron a pique la extracción, llevándola a mínimos históricos.

Es por eso también que el impacto sobre el actual precio del petróleo está siendo insignificante. Actualmente la oferta es amplia y Caracas solo produce el 1,3% del total.

¿A quién y cómo exporta?

Se estima que en la actualidad China compra el 80% del petróleo venezolano, salvando el embargo con petroleros con otras banderas y con un sistema de pagos alternativo al dólar que escapa al radar estadounidense. A Cuba se encamina también cerca de un 5% en virtud de los acuerdos bilaterales entre ambos países.

Con todo, también llega a EEUU parte del petróleo venezolano, extraído y refinado por Chevron, que cuenta con una licencia de Washington para ignorar el embargo. Eso sí, tiene prohibido pagar en efectivo al Gobierno venezolano, por lo que lo hace en especies, con el propio crudo extraído del subsuelo.

Un argumento tramposo

Qué ocurrirá ahora es una pregunta sin respuesta. Trump fundamenta su ataque en la seguridad nacional estadounidense, detallada en la nueva estrategia publicada por la Casa Blanca en diciembre. «Debemos estar rodeados de países seguros y protegidos, y también necesitamos energía, eso es muy importante», resumió el presidente el pasado sábado, tras atacar Venezuela y secuestrar a Maduro.

El argumentario de Trump, sin embargo, va más allá, e igual que asegura que ucranianos y europeos deben pagar por el esfuerzo estadounidense en el país atacado por Rusia, ahora señala que, mediante el petróleo, EEUU será «reembolsado por todo el dinero gastado» en Venezuela.

Este relato, según recuerda a AFP John Plassard, de Cité Gestion Private Bank, sostiene también que lo obtenido por Venezuela a través del petróleo en los últimos años se extrajo gracias a los equipos y las inversiones estadounidenses realizadas antes de las reformas soberanistas de Chávez, al inicio de los años 2000.

Igual que en toda la estrategia de seguridad nacional, entre los argumentos con los que tratan de justificar el ataque a Venezuela tienen un peso específico la contención de China y la preservación de América Latina como patio trasero.

Un plan con fisuras

Pero volviendo al petróleo, la pregunta es si la producción puede volver a repuntar de forma rápida y cómo piensa Trump lograrlo cuando, aunque sin Maduro, la legalidad sigue siendo la misma que con Chávez y su sucesor. Políticamente hay mucha tela por cortar todavía.

Pero sobre el terreno también afloran las dudas, según las opiniones recabadas por AFP en el sector. «Cualquier reanudación de la producción requeriría inversiones considerables, dado el deterioro de las infraestructuras», señala Giovanni Staunovo, de UBS, sin mencionar el papel de las sanciones y el embargo en esta falta de inversiones durante los últimos años.

El contexto de precios bajos y amplia oferta de petróleo tampoco acompañan los planes de Trump. «Las grandes compañías petroleras estadounidenses tienen como principal responsabilidad rendir cuentas a sus accionistas, y no al Gobierno; dudo que veamos un renovado interés por Venezuela en un futuro cercano», apunta Ole Hansen, del Saxo Bank, a la agencia francesa.