Santi Noriega
CRóNICA MUSICAL

Mendizorrotza se rinde al talento desbordante de Cécile McLorin Salvant

La compositora catalana Clara Peya, el vibrafonista Joel Ross y la cantante total nacida en Florida, Cécile McLorin Salvant, completaron ayer jueves una programación de gran calidad. Las voces fueron las protagonistas, mientras el jazz fresco de Joel Ross puso un punto de contraste ideal.

Cécile McLorin Salvant en Gasteiz.
Cécile McLorin Salvant en Gasteiz. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

Clara Peya tuvo un día ajetreado en la capital alavesa, comenzando a las 12h con una charla coloquio en el espacio Hibridalab sobre música y enfermedades mentales para, solo un rato después, a las 17:30h, presentar su trabajo discográfico Corsé en un teatro que se volcó con la polifacética. La pianista y compositora, acompañada por el baterista catalán Dídac Fernandez, el versátil teclista Adrián González, y las cantantes Carmen Aciar y Aina Zanoguera, ofreció un recital con cierto aire de musical donde los medidos efectos, los temas enlazados y una base de elegante electrónica junto con el uso de elementos teatrales, atraparon de principio a fin a un público que rápidamente se rindió a la comprometida y provocadora artista catalana.

Acostumbra a liderar proyectos multidisciplinares desde el inicio de su ya extensa carrera a pesar de su juventud, mezclando la composición musical con la danza y otras disciplinas escénicas, la creativa artista presentó las canciones de su último disco de forma que se unían unas con otras mediante meditados y elaborados arreglos, mientras el juego de luces acompañaba todas las transiciones. Con una escenografía sencilla, funcional y muy eficaz visualmente, una estética pensada y una ejecución para la que se habrán requerido gran número de ensayos, ya que los técnicos de luces y sonido participan como dos músicos más en el show, fueron transcurriendo los poéticos y reivindicativos temas que en su trabajo de estudio fueron interpretados por una gran variedad de artistas invitados. De hecho, en cada tema del disco hay una colaboración vocal, entre las que destacan Albert Pla y Silvia Pérez cruz, una de las grandes triunfadoras de la edición pasada en Mendizorrotza. Como es obvio, no se puede llevar a trece artistas de gira para que cada uno cante un tema, y para ello contó con el excepcional trabajo de Carmen Aciar, cantante argentina afincada en Barcelona con una voz muy personal, y la voz limpia y templada de la mallorquina Aina Zanoguera.

Un trabajo hilado de principio a fin que anuncia una nueva forma de presentar la música vocal en directo, al estilo del concepto usado en la gira anterior por Sílvia Pérez Cruz, donde la narración se apuntala a través de los colores y los cambios de instrumentos ofreciendo al espectador nuevos estímulos que refuerzan el mensaje que se quiere transmitir. Éxito de Clara Peya en su paso por el festival que dejará un emotivo recuerdo en el público gasteiztarra.

Joel Ross quintet y el futuro del jazz

El vibrafonista de Chicago se presentó con un joven y virtuoso quinteto formado por el batería Jeremy Dutton, la contrabajista Kanoa Mendenhall, el pianista Jeremy Corren y Maria Grand al saxo tenor.  Repasaron temas de su último álbum ‘nuBlues’, todos ellos compuesto por el enérgico músico excepto una adaptación del clásico blues menor Equinox de John Coltrane, ofreciendo gran variedad de nuevos y refrescantes recursos rítmicos y demostrando que pueden enfrentar y salir airosos de muy diversas situaciones.

Los jóvenes talentos forjados en diversas universidades de música moderna demostraron dominar el lenguaje, ser capaces de enfrentase a situaciones musicales complejas con gran solvencia y atesorar una técnica deslumbrante. Baladas lentas, ritmos latinos, endemoniado swing a la velocidad del sonido, caos free o elegantes y sugerentes momentos de envolventes obstinatos se sucedieron a lo largo de un concierto que dejó un buen sabor de boca y que resultó un perfecto aperitivo para la gran cita de la noche. La experiencia que no se tiene no se le puede exigir a quien no ha tenido tiempo, pero sí se puede vislumbrar un futuro prometedor para el jazz en las próximas décadas.

La música total de Cécile McLorin Salvant

Tremendo recital el de la versátil y genial cantante, que hizo las delicias del público incluyendo en su repertorio temas como ‘Gracias a la vida’ de Violeta Parra, el clásico cubano ‘¿Y tú que has hecho?’ e incluso atreviéndose con una improvisada saeta. Intercaló estos temas con otros de su repertorio a través de los cuales ofreció al público asistente un viaje musical que recorrió lugares tan distantes como comunes, desde el cabaret a una especia de samba que escondía una antigua canción en occitano, el sabor de Nueva Orleans, pasando por el Brodway más brillante, los ritmos caribeños y un sin fin de guiños ejecutados todos ellos con pasmosa facilidad y gracia, tanto por la cantante como por el genial trío del que se acompaña habitualmente. Desde ‘Barbara Song’ del gran Kurt Weill al tema de Sting ‘Until’, pasando por otros temas de cuño propio

Y es que para llevar adelante tan versátil repertorio se ha de ser un músico brillante, forjado en mil batallas y dispuesto a seguir los repentinos giros de la eléctrica e impredecible cantante de Miami. El batería Kyle Pole llevó con sabor y seductora picardía la percusión por todos los caminos imaginables, así como el contrabajista Yasushi Nakamura parece no inmutarse ante cualquier situación musical. El pianista Sullivan Fortner es uno de esos músicos que parece saberse todas las canciones del mundo, todos los trucos de todos los estilos de música de cualquier parte del planeta, como si el problema nunca fuera a ser suyo, sino acaso de cualquier otro, mientras que Céline McLorin posee un control de la voz pasmoso, un ramalazo teatral que le permite jugar con las situaciones musicales más allá de las notas y el texto, y un carisma arrebatador.

Con semejante plantel sobre el escenario, todo habría de ir sobre ruedas, y es que no solo interpretaron una excelente música, sino que Cécile McLorin parecía sentirse feliz sobre el escenario del polideportivo, haciendo cómplice al publico, bromeando con los músicos sin perder en ningún momento la profundidad y el espíritu profundo de casa tema y creando en definitiva un ambiente mágico que dejó al respetable con ganas de más, y nos mandó a todos de vuelta a nuestras vidas con una sonrisa en el alma.