El virtuosismo de Michel Camilo y de Tomatito entusiasman en un Mendizorrotza abarrotado
Mendizorrotza se llenó para vibrar con el nuevo proyecto del Niño de Elche junto al trío gallego Sumrrá y con la nueva gira del mítico guitarrista Tomatito y el gran virtuoso del jazz latino, el pianista Michel Camilo. El cuarteto del mexicano Eddie Mejía presentó disco en el Teatro Principal.

El guitarrista mexicano Eddi Mejía, excelentemente acompañado por el baterista Ramón Prats, el contrabajista Masa Kamaguchi y el saxofonista Bill McHenry presentó su trabajo discográfico ‘A Moment In Transition’ ante un público que ha asistido regularmente a su cita con la música en el céntrico teatro gasteiztarra. En un concierto que, al estilo de la música que suele salir de la cocina del sello catalán Fresh Sound, primó la delicadeza del jazz con cariz europeo sobre la potencia y vigor habitual de los discos producidos al otro lado del charco, aunque los tópicos cambian y las modas mutan.
El sonido tímido de la guitarra del guitarrista, más compositor que virtuoso, fue compensado con la experiencia casi infinita del bregado saxofonista Bill McHenry y la energía vibrante que el baterista Ramón Prats arrancaba a sus tambores. El contrabajista Masa Kamaguchi sujetó sobriamente los vuelos enérgicos del saxo y las embestidas del creativo batería, En medio del concierto, el cuarteto contó con la colaboración de la cantante Magda Garre, que se acopló perfectamente al concepto sonoro desarrollado hasta el momento con su voz limpia y amable.
Con un tema a guitarra sola cerraba Eddie Mejia una actuación correcta en la que tal vez faltó un poco de movimiento dinámico para despertar a una audiencia un tanto somnolienta, tal vez por la hora, recién terminada la etapa del tour, tal vez por cierta ausencia de intensidad desde el emisor en escena. Y cumplida la cita en el centro, el festival miraba al polideportivo.
El Niño de Elche + Sumrrá, dinamita, locura y genialidad
Si el que escribe se ha llevado alguna vez una grata e inesperada sorpresa, esa fue la actuación del trío gallego Sumrrá y su alianza con el personal y atrevido cantador conocido como el Niño de Elche. Probablemente, este sea un encuentro que cambie sus vidas musicales, ya que del encaje entre el atrevido y por momentos vanguardista y divertido caos de los gallegos con las voces y excentricos quejíos del cantaor resultó una magia que podríamos definir como una queimada flamenca.
El trío Sumrrá está formado por contrabajista Xacobe Martínez Antelo, el pianista Manuel guitierrez y el ingenioso, teatral y cacharrero baterista Lar Legido, que en momentos llenó la batería de ositos de juguete que tocaban el tambor mientras monos de tela colgados de los platos chillaban como lo que eran, monos de juguete, una vajilla de recipientes de latón caían al suelo y un taladro hacía gemir a uno de los platos. Claro, no puedo describirlas más que la escena, de la música me siento incapaz de hacerlo con palabras, pero si alguno había escuchado previamente al Niño de Elche, entenderá rápidamente que estoy describiendo algo así como lo que para el cantaor ha de suponer el paraíso, o su Disneyland particular.
Así que no sé como se dio el encuentro entre estos dos mundos, pero de la colisión entre ambos ha nacido una criatura hermosa, interesante, emocionante, de movimientos inesperados y situaciones imposibles hasta ese mismo momento. Por lo que me da que pensar que esos mundos están llamados a seguir cohabitando escenarios y estudios de grabación por mucho tiempo. Por último y para añadirle cierto valor si cabe, el que escribe había asistido a algún recital anterior del «innovador cantante» y vamos a decir que lo nuestro no fue un flechazo. No lo fue hasta ayer noche, en el primero de los conciertos de la noche en un pabellón que esperaba a Tomatito y Michel Camilo con emoción pero que se llevó una grata sorpresa y una sensación a recordar por mucho tiempo de regalo.
Michel Camilo y Tomatito en modo virtuosismo
El reencuentro entre el explosivo pianista de jazz latino y la guitarra del mítico sustituto de Paco de Lucía como acompañante de Camarón evocaba en muchos de los asistentes la expectativa de una gira, la de su disco ‘Spain’, que fue en su tiempo muy exitosa y recorrió los auditorios de todo el mundo. A pesar de los años transcurridos, ambos músicos se encuentran en una forma magnífica, y aunque la timidez del flamenco contrasta con el salero del latino caribeño, tanto en la personalidad como en la música, hicieron las delicias de una audiencia entregada a la mezcla que tanto gustó entonces, y que ayer, tirando de espectaculares fuegos de artificio y de músculo más que de compenetración y sutilezas, levantaron las pasiones del público de Gasteiz.
Como lo hicieran siempre, tiraron de composiciones clásicas que quien más quien menos conoce, un repertorio muy popular que hace por sí solo la mitad del trabajo. Las ráfagas flamencas de la guitarra y los pasajes enloquecidos del piano, más por espectacularidad y velocidad que por profundidad y discurso, hicieron el resto. Sonaron temas como ‘Libertango’, ‘Alfonsina y el mar’, ‘Antonia’ de Pat Metheny, ‘La Leyenda del Tiempo’, un popular tema de Erik Satie y por supuesto, el ‘Spain’ de Chick Corea con su introducción del ‘Concierto de Aranjuez’. Como digo, un repertorio sin riesgos, y una fórmula que, indefectiblemente, levantará a todos los públicos que asistan a sus conciertos como se levantara Mendizorrotza en el primero de los tres programas de este fin de semana.
El jazz latino de Chucho Valdés acompañado de los legendarios Irakere 50 aterrizarán con sus ritmos sabrosos, sus vientos y percusiones en el mismo escenario, esta misma noche estival de sábado, para alegrar y mover los corazones y ojalá algunas caderas de los asistentes al gran evento.
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