
Organizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, esta vigésima edición del Diálogo Shangri-La, que se celebra en el hotel homónimo de Singapur, se ha convertido en una de las conferencias internacionales de seguridad más importantes.
El momento es delicado: ambas potencias y sus socios refuerzan sus alianzas y ejércitos a un ritmo no visto desde la II Guerra Mundial, según analistas, sin que falten los focos de tensión en la región, como Taiwán, el mar de China Meridional o Corea del Norte. La guerra de Ucrania, por sus implicaciones directas e indirectas en Asia –con paralelismos a menudo trazados entre la intervención rusa del país vecino y un potencial ataque de China a Taiwán–, también ocupará parte de las conversaciones.
El «terrorismo» fue el tema prioritario del primer Shangri-La, celebrado meses después del ataque del 11-S. Dos décadas después ha acabado siendo un barómetro del estado de las relaciones de Defensa entre EEUU y China. Este año contará con más de 550 delegados, entre ministros, diplomáticos y militares de unos 40 países. Entre ellos destacan el secretario de Defensa de EEUU, Lloyd Austin, y el ministro de Defensa chino, Li Shangfua.
Pulso por la supremacía
El foro brinda además la posibilidad de múltiples reuniones bilaterales y multilaterales entre bambalinas, tanto entre aliados como entre miembros enemistados. En este sentido, la bilateral China-EEUU, que sí ocurrió en 2022 (entre Austin y el predecesor de Li, Wei Fenghe), era de las más esperadas, aunque Pekín ha rechazado programarla. La relevancia del Shangri-La ha crecido a medida que el eje de la geopolítica se ha desplazado hacia Asia-Pacífico y aumenta el pulso entre China y EEUU por su supremacía militar y económica en la zona, el teatro principal en el que se miden las fuerzas.
En este sentido, si en el año 2000 el gasto militar en Asia-Pacífico suponía el 17,5 % del presupuesto mundial en Defensa, en 2021 ascendía hasta el 27,2 % (excluyendo a Corea del Norte), según el Instituto para la Paz de Estocolmo. Es habitual desde hace años que los responsables de Defensa de EEUU y China aprovechen el foro para sacar músculo sobre sus planes en el Indopacífico frente a sus socios.
Militarización de la región
China sigue expandiendo influencia y defendiendo reclamaciones en la región, donde se disputa territorios marítimos con países vecinos. Además, reivindica un nuevo rol como mediador en conflictos. Austin llegó a Singapur tras haber reforzado las alianzas con sus socios para contrarrestar a China: desde Filipinas (donde ha casi doblado el número de bases militares a la que tiene acceso), a Australia (con el pacto de seguridad AUKUS) y Japón, que ha emprendido su mayor militarización desde la II Guerra Mundial.
Nuevas tensiones militares en un Indo-Pacífico en ebullición
Lloyd Austin afirma que su país no está tratando de crear una alianza similar a la OTAN en la región del Indo-Pacífico. Por su parte, el portavoz del Pentágono, el general Pat Ryder, denuncia las operaciones «cada vez más arriesgadas y coercitivas del Ejército Popular de Liberación de China en Asia, incluso en días recientes». EEUU propuso una reunión formal en Singapur entre Austin y su homólogo chino, Li Shangfu, quien no aceptó la invitación.
En este contexto, la séptima flota de EEUU anunció que su destructor Chung-Hoon y el HMCS Montreal de la Marina Canadiense «realizaban un tránsito rutinario por el estrecho de Taiwán el 3 de junio» y durante su navegación, un buque chino maniobró de «forma peligrosa» cerca del Chung-Hoon y estuvo a punto de chocarlo. Es el segundo incidente militar entre chinos y estadunidenses en menos de 10 días.

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