Iraide IBARRONDO

Zabalaundi, una ruta alternativa para ver Urkiola

En el corazón de una Bizkaia rural y agrícola es donde se encuentra el parque natural de Urkiola. Rodeado de pueblitos pintorescos de no más de 3.000 habitantes, constituye un destino casi obligatorio para todos aquellos aficionados al senderismo, al alpinismo y al deporte al aire libre.

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Un ciclista se adentra por los bosques de Urkiola. (FOKU)

Urkiola, junto con Gorbeialdea y Armañón, es uno de los parques naturales más importantes de Bizkaia. Con una superficie de 5.768 metros cuadrados, Urkiola abarca la sierra Aramotz-Eskubaratz, los montes de Durangaldea y la sierra de Aragio. La joya de la corona del parque es el monte Anboto, famoso por ser el hogar de la diosa Mari o por poseer una piedra «mágica» que supuestamente ayuda en la búsqueda del amor. Respecto a los municipios, Urkiola forma parte de Abadiño, Amorebieta-Etxano, Atxondo, Durango, Izurtza, Mañaria, Aramaio y Dima.

En la localidad arratiana de Dima es precisamente donde empieza la ruta de Zabalaundi. Primero accedemos en coche al puerto de Dima, ya casi en Otxandio, donde se sitúa Zumeltza, un espacio dividido en dos por la carretera. A un lado, una gran explanada verde repleta de vacas y pottokas con un camino de hormigón utilizado muy de vez en cuando como aeródromo para aficionados. Esta instalación constituye un vestigio de la Guerra Civil, ya que se utilizaba para transportar armamento tanto a Motxotegi como a Saibigain. Al otro lado de la carretera, un merendero rodeado de pinos; ideal para celebrar comidas y pasar el día en las jornadas soleadas de verano.

Prohibido acampar

A la hora de aparcar, no hay un parking especial habilitado para ello. Por lo tanto, sobre todo en los días festivos, es recomendable ir temprano para poder dejar el coche bien estacionado. Aunque se pueda ver alguna que otra autocaravana, acampar no está permitido en Zumeltza. En caso de no tener sitio en Zumeltza, otra alternativa puede ser dejar el vehículo aparcado en el Santuario de Urkiola y hacer el recorrido a la inversa.

Para empezar, en Zumeltza hay que atravesar la pista de aviación hacia el bosque y tomar el sendero que hay a mano izquierda. Se trata del antiguo camino utilizado por la población de Arratia en su ruta hacia Urkiola. Precisamente, a los pies de Zabalaundi se encuentra el monte Dantzaleku, paraje donde celebraban las romerías en su regreso hacia el valle el día de San Antonio.

Desde este punto, podemos ascender a la cima de Zabalaundi (792 metros) o seguir caminando hacia Saibigain y luego seguir las indicaciones para llegar al Santuario de Urkiola. En total, la ruta tendrá unos 12 kilómetros [sin contar la vuelta] y a paso relajado se puede realizar en unas tres horas y media. Perfecta para pasar la mañana. Asimismo, las vistas espectaculares de la cresta de Anboto, Gorbeia, sierra de Aramotz y parte de Durangalde hacen que el esfuerzo físico merezca la pena.

En cuanto a dificultad, la ruta de Zumeltza-Zabalaundi-Urkiola se puede considerar de un nivel moderado. Al principio, la subida es bastante cómoda por un sendero forestal, pero poco a poco el camino se hace más complicado. La pista es rocosa y tiene algunas pendientes pronunciadas que puede que no sean accesibles para todo el mundo. En algunas pendientes, es necesario incluso ayudarse con las manos. Por lo tanto, a no ser que se conozca la zona al dedillo, se desaconseja totalmente ir los días de niebla o llovizna porque puede resultar peligroso.

Oferta gastronómica

En los alrededores del Santuario de Urkiola hay un par de restaurantes que pueden ser una buena opción para comer. Por un lado, está el restaurante Bizkarra, que tienen como especialidad la comida casera. Otra alternativa, es Landajuela jatetxea, que se encuentra en el mismo parking del Santuario de Urkiola. Si se tiene coche, también se puede acercar a Otxandio a potear o a comer. Ya que queda a diez minutos del Santuario.

Respeto por el entorno y el medio ambiente

Tanto en la zona de Urkiola como de Zumeltza hay antecedentes de exceso de visitantes. En las nevadas de este enero, cientos de personas se acercaron a este espacio natural para disfrutar de la nieve. Sin embargo, la afluencia de gente fue tan grande que la zona se quedó completamente colapsada para los residentes. En las horas de más afluencia se pudo llegar a tardar más de veinte minutos en atravesar la recta de Zumeltza, que apenas tiene 600 metros.

Muchos ganaderos de la zona tuvieron serias dificultades para acceder tanto a las cuadras como a los caseríos y circular con tractores debido a la gran cantidad de coches mal estacionados. Además, en cuanto la nieve se derritió, apareció una cantidad de basura nunca antes vista en la zona: juguetes para la nieve, mascarillas, plásticos, guantes y accesorios perdidos... En el caso de Otxandio, un grupo de voluntarios llegó a cerrar el pueblo para los visitantes porque algunos incívicos empezaron a entrar dentro de los terrenos de particulares sin pedir ningún tipo de permiso.

Por ello, hay que tener siempre en cuenta que el monte no es un parque de atracciones para cuando los cosmopolitas se cansen de la ciudad. Hay unas reglas básicas que han de cumplirse y respetarse para garantizar la convivencia entre visitantes, residentes y el medio ambiente.