Un éxito rotundo aunque destemplado por el final
Una extraordinaria primera vuelta dio la permanencia a la escuadra azulgrana.

Éxito rotundo. Pese a su paupérrima segunda vuelta –Eibar y Getafe han sido los dos peores equipos–, solo así puede calificarse la temporada de los azulgranas, que alcanzaron el objetivo de la permanencia con varias semanas de margen. Y que además deslumbraron con una primera mitad del curso en la que juego y resultados les hicieron merecer un puesto entre los mejores equipos de la categoría.
La que acaba de concluir es, en ese sentido, una campaña muy parecida a la anterior, aunque esta vez ha tenido un final feliz sobre el terreno de juego y el Eibar sabe desde ahora que el próximo mes de agosto volverá a partir en la elite.
No es la única diferencia con el curso de su debut en Primera. El descenso, la crisis institucional o el «caso Elche» provocaron un verano muy convulso en Ipurua, donde además hubo que construir un equipo partiendo prácticamente de cero. Una década después, José Luis Mendilibar regresó al banquillo armero para hacerse cargo de una plantilla en cuya confección, al igual que en el mercado invernal, intentaron subsanarse errores pasados. La composición fue similar en cuanto a la mezcla de jugadores de la casa –aunque con un peso decreciente–, futbolistas con experiencia en la categoría y jóvenes promesas con ganas de reivindicarse. Pero un simple repaso a las cifras basta para confirmar el cambio: la inversión se triplicó respecto a la campaña anterior. Los dirigentes armeros, además, apostaron por contratos de mayor duración –a los que hay que añadir las renovaciones que se han ido cerrando a lo largo del curso–, en un intento de dar estabilidad a la plantilla.
El mejor refuerzo
Con esos mimbres arrancó una temporada que, precisamente, tiene en su inicio una de sus claves fundamentales. La revolución experimentada por la plantilla –se realizaron quince fichajes– y la tardía incorporación de muchos de los jugadores parecían requerir un tiempo extra de pretemporada. Pero el nuevo proyecto recibió el mejor de los refuerzos: seis puntos en dos jornadas que, de hecho, convirtieron al Eibar en el primer líder de la temporada.
Con la confianza por las nubes, la dinámica se mantuvo prácticamente a lo largo de toda la primera vuelta, que el Eibar cerró en la sexta plaza. Hasta el punto de que, pese a la experiencia del año anterior, el sueño europeo resurgió. Pero la historia tiene a repetirse y los azulgranas lo han confirmado. La segunda vuelta arrancó con una goleada al Granada pero, a partir de ese momento, las alegrías llegaron con cuentagotas. Problemas defensivos, pérdida de puntería, cansancio, tensión creciente... La permanencia, que parecía hecha, se hizo esperar hasta abril. El posterior objetivo de la décima plaza –le habría supuesto al equipo 1’2 millones más de ingresos el año que viene– tampoco bastó para reanimar al equipo, al que le ha sobrado el último, y destemplado, mes de competición.
La revelación de un veterano
Ese será el principal propósito de enmienda para el próximo curso –que comenzará con nuevo presidente, una vez confirmada la salida de Álex Aranzabal–, en el que Mendilibar, cuya renovación debería estar al caer, volverá a contar con muchos de los futbolistas que le han acompañado esta temporada.
Entre ellos, la gran revelación de la campaña, pese a que era uno de los pocos supervivientes de la «era Garitano»: Ander Capa, reconvertido a lateral y el mejor y más regular de la plantilla. Asier Riesgo, Gonzalo Escalante, Sergi Enrich y Keko han sido los otros grandes puntales de la temporada. También Borja Bastón y sus 18 goles, aunque el madrileño –junto a otros ocho futbolistas, incluyendo al más veterano del equipo, Xabi– es uno de los que hace las maletas. A Kike García le tocará hacer olvidar su puntería.
Ofrenda floral
El Eibar, por otro lado, realizó ayer la habitual ofrenda floral a la Virgen de Arrate, tras la que se celebró una comida con todos los integrantes del club.

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