2016/09/30

Buenas palabras sin compromisos en la primera cita de EH Bildu y PNV

La primera reunión entre PNV y EH Bildu tras las elecciones estuvo marcada por las buenas palabras y la coincidencia en la necesidad de grandes acuerdos de país, pero sin ningún compromiso todavía. Los jeltzales entregaron a la delegación de la izquierda soberanista un documento con diez puntos que EH Bildu analizará.

Iñaki IRIONDO|gasteiz
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La delegación de EH Bildu salió ayer de Sabin Etxea con un documento de un par de folios en los que el PNV, sobre la base de su propio programa, oferta «diez puntos para el acuerdo». En ellos recoge planes de empleo y reactivación económica, equilibro social, educación, juventud, euskara... hasta llegar a la última propuesta que habla sobre el autogobierno y en la que incluye la aprobación de un nuevo estatus político. La coalición de la izquierda soberanista, por su parte, entregó a los jeltzales su libro (casi trescientas páginas) “Denon Herria, Un País Compartido”, en el que recopila sus propuestas y puestas de futuro, elaboradas por un equipo multidisciplinar.

La reunión duró casi dos horas, lo que evidencia que el ambiente fue cordial y que ambas partes tenían ganas de hablar, coincidiendo en la necesidad de generar confianzas entre interlocutores que hasta la fecha no habían coincidido en política o, en el caso de Arnaldo Otegi, por el paréntesis de seis años y medio de su encarcelamiento.

La delegación del PNV estuvo formada por el lehendakari y candidato a repetir, Iñigo Urkullu, y por el presidente del EBB, Andoni Ortuzar. Serán las dos personas que representarán a su partido en todos estos primeros encuentros. Por parte de EH Bildu, además del mencionado Otegi, estuvieron las tres cabezas de lista: Miren Larrion, Jasone Agirre y Maddalen Iriarte.

Desde el PNV se hace una distinción entre la gobernabilidad y los grandes acuerdos de país. Mientras, EH Bildu entiende que la acción del Gobierno no puede ir en dirección contraria a las mayorías que después deberían formarse, por ejemplo, en el ámbito del autogobierno o las consecuencias del conflicto.

En todo caso, sobre esta primera reunión de la ronda del PNV sobrevolaron dos incógnitas. La primera se resolverá hoy, cuando la Junta Electoral contabilice los votos llegados desde el extranjero y analice los recuentos de las actas de las mesas en las que puede haber alguna discrepancia sobre las papeletas. Ahí se dilucidará un escaño por Bizkaia que se disputan precisamente PNV y EH Bildu, y que de caer del lado de la izquierda soberanista cambiaría todo el juego de mayorías en el Parlamento. La segunda incógnita es la relacionada con la quiebra interna del PSOE y lo que ello pueda afectar al PSE, que es el primer candidato de los jeltzales para un acuerdo.

De la reunión de ayer no salió ni el compromiso de una nueva cita, aunque podría darse. EH Bildu analizará el documento del PNV. Los jeltzales, entre tanto, tienen prevista para hoy una reunión con Podemos, a la que acudirán Pili Zabala y Nagua Alba. El lunes es el turno del PSE y el martes el del PP.

Coincidencias y discrepancias

A la salida de la reunión de ayer Maddalen Iriarte y Miren Larrion destacaron el ambiente cordial en el que se había desarrollado el encuentro y reiteraron la «necesidad de buscar acuerdos para avanzar en las tres líneas marcadas en la campaña: lo que tiene que ver con derechos sociales, economía y empleo; lo que afecta al autogobierno y la forma práctica del derecho a decidir; y el tema de paz y convivencia y la necesidad perentoria de dar pasos en este sentido en el tema de presos, como en el de desarme como en el de víctimas»

Arnaldo Otegi, por su parte, evidenció que entre PNV y EH Bildu «hay evidentes diferencias», pero también coincidencias, por lo que pronosticó una legislatura con «espacios para la confrontación y para el acuerdo». Aclaró que la propuesta de acuerdos a tres con PNV y con Podemos es flexible en cuanto a la forma que pueda adoptar finalmente.

La guerra en el PSOE añade incertidumbre

En circunstancias normales, cualquier resultado electoral que diera a la suma de escaños del PNV mayoría absoluta con los del PSE abriría la puerta a algún tipo de acuerdo entre los dos partidos para garantizar la estabilidad durante toda la legislatura. Esta sería una apuesta segura. Nadie la cuestionaría ni en Sabin Etxea ni entre las filas de Idoia Mendia. Unas semanas de cortejo, subasta de precios y trato hecho.

Sin embargo, aun siendo todavía la combinación más probable, las cosas ya no están tan seguras. La primera sombra son los pésimos resultados del PSE, que ha caído al cuarto puesto, empatado a escaños con el PP y superado por Podemos. Eso requiere una digestión, y una de las conclusiones puede ser que los pactos con el PNV en presupuestos, en las diputaciones y en los ayuntamientos son perjudiciales para su salud electoral. Y ahí podría llegar la tentación de romper la baraja. Pero entonces entraría en liza el contrapeso de que fuera de los gobiernos hace mucho frío y se pierden cargos. Esa era una variable gestionable para PNV y PSE.

Pero desde el miércoles hay un elemento mayor de incertidumbre. El PSOE se ha roto en dos y el PSE está en una de las trincheras jugándosela abiertamente por Pedro Sánchez. Y esta es una guerra que puede alargarse más allá de lo que desea el PNV para formar gobierno. Por si el hundimiento electoral no fuera suficiente, ahora ya no se sabe quién manda en MadridI. IRIONDO