2017/01/13

Cautela pese a los progresos para reunificar Chipre

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió ayer paciencia al afirmar que «no se pueden esperar milagros ni soluciones inmediatas» en las negociaciones que se están llevando a cabo en Ginebra para la reunificación de Chipre, dividida desde hace 42 años, aunque, desde la cautela, habló de «enormes progresos» para lograr una solución «sólida y sostenible» que contará con el apoyo de todas las partes implicadas.

GARA|ginebra
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La conferencia para la reunificación de Chipre con la participación de los países garantes comenzó ayer con el apoyo de todos los implicados y muchas propuestas sobre la mesa, pero con la certeza de que el acuerdo para poder poner fin a medio siglo de división no será fácil a corto plazo. El encuentro continuará hoy.

«No debemos esperar milagros o soluciones inmediatas. No esperamos un arreglo final rápido, sino una solución sólida y sostenible», señaló el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en una comparecencia ante la prensa, en la que estuvo flanqueado por el presidente de Chipre, Nikos Anastasiadis, y el líder turcochipriota, Mustafá Akinci.

Indicó que se está trabajando en la concepción de los instrumentos que serían necesarios para aplicar un eventual acuerdo de reunificación, el cual «tendría que dar garantías simultáneas a las preocupaciones de seguridad de ambas partes».

Guterres participa en la primera conferencia que reúne a los líderes de las comunidades greco y turcochipriota con los jefes de la diplomacia de Turquía, Grecia y Reino Unido, los tres países que en 1960 se comprometieron en un tratado a garantizar la seguridad e independencia de Chipre.

«Esto es histórico. Es la primera vez que se reúnen en una misma mesa los dos protagonistas con los garantes», recalcó.

Sobre la primera parte de la conferencia, que se celebró a puerta cerrada, comentó que se había desarrollado de manera «extremadamente constructiva», pero que fue en los diálogos que tuvieron lugar durante la comida de trabajo cuando hubo un importante intercambio de ideas para solucionar los asuntos en discordia.

«Hemos identificado y analizado la complejidad de ciertos problemas sobre seguridad y garantías que tienen que ser resueltos» aseveró.

Turquía tiene desplegados 30.000 soldados en el norte de la isla desde su invasión en 1974, que siguió a un golpe de Estado auspiciado por los coroneles griegos, mientras que Reino Unido mantiene dos bases militares en la parte meridional, la República de Chipre, controlada por los grecochipriotas y miembro de la UE desde 2004.

«Obviamente aún hay camino que recorrer y tenemos que continuar», sentenció Guterres, quien, no obstante, afirmó: «Hemos llegado cerca en lo referido a (la creación de) una federación bicomunal y bizonal». Y agregó estar convencido de que «hay un camino para llegar allí».

En el mismo sentido, el enviado de la ONU para Chipre, Espen Barth Eide, explicó que la reunión sirvió para compartir de forma preliminar ideas, pero no hay nada cercano a una conclusión en cuestiones de seguridad. «Ha sido un mero principio, así que no podemos decir mucho más que se han presentado un número de ideas, pero realmente no se han discutido o negociado», aclaró Eide.

Guterres, que pidió paciencia, concluyó que no se trata de «un acuerdo entre líderes, sino que tendrá que ser sometido a referéndum (en las partes greco y turcochipriota de la isla) y, como sabemos por experiencias recientes, esto no es un ejercicio fácil».

En 2004, el plan de reunificación auspiciado por Naciones Unidas y aprobado por las tres potencias garantes fue rechazado en referendo por una abrumadora mayoría de los grecochipriotas.

 

Una cafetería ofrece un «terreno neutral» para la paz

Una zona casi deshabitada y administrada por los cascos azules de la ONU es un extraño lugar para una cafetería, pero este «terreno neutra&bs;l» se ha convertido en el lugar donde grecochipriotas y turcochipriotas pueden superar sus divisiones e inventarse un destino común. Para sentarse en la terraza del «Hogar para la Cooperación», inaugurado en 2011, se debe pasar por un puesto de control, mostrar el documento de identidad y entrar en la «línea verde» que divide Nicosia. Con su ubicación en la zona tampón –desmilitarizada–, sus responsables pretendían que el lugar fuera más normal y accesible para todos los chipriotas. «Es una buena forma de demostrar que podemos trabajar juntos», dicen Lefkia Heracleous, grecochipriota de 37 años, y Hayriye Ruzgar, turcochipriota de 25. Porque aquí, las responsabilidades son compartidas como lo serían en una eventual isla reunificada. Su apacible interior propicia el diálogo y son muchas las conversaciones sobre las expectativas provocadas por las negociaciones de Ginebra.GARA