Natxo MATXIN
OSASUNA

No hubo premio a la apuesta rojilla

El cuadro navarro saltó al césped con un valiente sistema 3-4-3, al que le faltó la precisión en los metros finales, pero que ofreció fases de muy buen juego. El Nàstic marcó en las dos veces que llegó.

OSASUNA 0

NàSTIC 2


Justo al revés de lo que ocurrió hace unos días en Sevilla. Ayer Osasuna acumuló merecimientos más que sobrados para quedarse con los tres puntos, pero se fue de vacío a casa. El Nàstic marcó en las dos ocasiones en las que llegó, mientras que los anfitriones, que se vaciaron sobre el césped para llevar el control del partido, no obtuvieron la recompensa apropiada a su esfuerzo y buenas maneras.

Aunque en la previa utilizó un tono resultadista, Diego Martínez se destapó de inicio con un dibujo valiente y dispuesto a llevar la iniciativa del choque. Con un 3-4-3 muy de la etapa de Cruyff –Barja y Clerc ejerciendo de carrileros y Torres a la altura de los delanteros–, la escuadra navarra salió mucho más decidida que anteriores encuentros y ofreciendo un dominio a su hinchada poco visto en las últimas jornadas.

Fruto de ello, llegaron varias ocasiones como para ponerse por delante en el marcador sin mayores complicaciones. El balon al palo de David Fernández en el tercer minuto y el espléndido cabezazo de Unai García a una falta lateral, respondido con una no menos meritoria parada de Dimitrievski, permitieron rozar con los dedos el 1-0.

Sin embargo, la injusticia del fútbol permitió que fuera el Nàstic quien anotase en la primera jugada de serio peligro que provocó. Un balón largo a la espalda de los defensas, con intento acrobático fallido de despeje de Unai, salida en falso de Sergio y corte infructuoso de Lillo, sumado al buen hacer del exbabazorro Manu Barreiro, que se movió y remató con calidad, subió el gol catalán al luminoso.

Insultante monólogo

No se descompuso, en todo caso, el cuadro rojillo por el inesperado golpe y siguió a lo suyo. Continuó generando oportunidades, ahora ya para empatar, pero no era el día, como se pudo ver más tarde. Un remate fallido de Roberto Torres casi en el área pequeña y un empalme de David Rodríguez que golpeó en un defensa cuando se intuía que el balón besaría las redes fueron los últimos lances que levantaron la grada antes del descanso.

El segundo periodo resultó un insultante monólogo local al que solo le faltó el acierto. Avasalló a su rival, robó muy arriba, combinó, buscó las bandas y metió a su adversario en el área. Y cuando le hizo falta a su equipo, apareció Dimitrievski para, como en la primera parte, realizar la función de apagafuegos ante el mínimo resquicio que encontró Osasuna.

Hasta siete ocasiones fabricaron los locales para darle la vuelta al electrónico, pero la diosa fortuna no estuvo del lado navarro. Pese a ello y al engañoso resultado final, la afición agradeció el trabajo y la resolución de sus jugadores, que no fueron premiados con los tres puntos, pero sí con el aplauso final. Hay que coincidir con ellos, este es el Osasuna que queremos ver, está claro que jugando así se ganarán más partidos de los que se perderán.

Diego Martínez: «Solo nos ha faltado el gol»

«Solo nos ha faltado el gol que nos hubiera impulsado para remontar el encuentro. Es muy difícil de explicar este partido, el equipo ha hecho muchas cosas bien, sometiendo al rival, sobre todo en la segunda parte, pero ni jugando tres partidos más, hubiese entrado la pelota. Estas situaciones se dan en el fútbol, aunque suelen ser muy raras», analizó un Diego Martínez que no encontraba razonamiento lógico a lo ocurrido.

El técnico rojillo reconoció su «decepción» y la de sus pupilos por el 0-2 y, sobre todo, porque en el vestuario se había generado una gran ilusión respecto a la posibilidad de enlazar el cuarto triunfo consecutivo y alcanzar la tercera plaza. «Me siento muy orgulloso de mis jugadores, hemos lanzado, pisado área con mucha gente y rematado, pero no ha sido suficiente. Ahora lo que toca es levantarse y seguir trabajando», contrapuso.

Y habrá que hacerlo con la mayor rapidez posible, pues la Cultural Leonesa visita El Sadar pasado mañana, aunque el preparador gallego ya avisó de que «habrá que refrescar el equipo». «Creo que cualquiera que haya visto el transcurso del partido no se podrá creer el marcador final, pero ahora hay que procurar que esto nos afecte lo mínimo posible», concluyó el míster rojillo. N.M.