2018/02/10

La Gran Coalición devora a su primer hijo: Martin Schulz se retira

El acuerdo sobre la Gran Coalición empieza a cobrarse su primera víctima: el presidente del SPD, Martín Schulz, declara que no quiere ser el ministro de Exteriores. También la canciller en funciones, Angela Merkel, tiene que enfrentarse a una creciente oposición interna en Unión Demócrata Cristiana (CDU). Vuelven sus rivales de antes.

Ingo NIEBEL|colonia
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La noticia saltó a primera hora de la tarde de ayer. El presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), Martin Schulz, anunció que no ocupará la cartera de Asuntos Exteriores en la futura Gran Coalición que acordó dos días antes con la canciller en funciones, Angela Merkel. «Del 100 al 0» tituló en su página web el diario “Bild” con su habitual tono sensacionalista. Justo hace un año, el SPD votó a Schulz como presidente con un insólito 100% de los votos. Entonces el expresidente del Parlamento Europeo relevó a su predecesor, Sigmar Gabriel, tal frente del partido y como candidato a la Cancillería. Pocos hicieron caso a quienes avisaron que Schulz no conocía a su partido.

La euforia era tan grande que el SPD llegó a superar a la CDU en las encuestas. Algunos medios de comunicación ya anunciaban el ocaso de la canciller. Pero la emoción duró pocas semanas y a partir de marzo, el SPD fue de derrota en derrota. Schulz tocó fondo en las elecciones generales de setiembre con el peor resultado electoral de la historia, el 20%. La misma noche electoral declaró que el SPD pasaría a la oposición y que no habría más coaliciones con Merkel. Dado que la CDU y su socia regional, la bávara Unión Social Cristiana (CSU), no lograron formar un tripartito con los liberaldemócratas (FDP) y los ecologistas Verdes, el presidente de la República Federal, Frank Walter Steinmeier (SPD), instó a Schulz a negociar con Angela Merkel porque la Ley Fundamental dificulta bastante la convocatoria de elecciones anticipadas.

Cuando el miércoles hubo por fin acuerdo, después de que la CDU cediera a las exigencias del SPD y de la CSU, Schulz sorprendió con que él sería ministro de Exterior. De golpe, su camarada Gabriel, a la sazón el político más popular de Alemania, se quedó fuera del juego. Muy enfadado, canceló todas sus citas y concedió una entrevista al semanario “Der Spiegel” en la que acusó a su sucesor de no haber valorado su trabajo y de no cumplir su promesa. Aunque Gabriel no reveló en qué consistía esta, todo el mundo lo interpretó como que continuaría siendo el titular de Asuntos Exteriores en la nueva Gran Coalición. Las declaraciones de Gabriel fueron la gota que colmó el vaso, ya que Schulz anteriormente había dicho que jamás entraría a formar parte de un Gobierno liderado por Merkel.

En el seno del SPD, y en paralelo al debate que divide al partido sobre si las bases deben aprobar o no el pacto con la CDU/CSU, se originó otra fuerte discusión en torno a Schulz. Para poner fin a esta sin poner en riesgo el proyectado bipartito, Schulz renunciaba ayer «a mí ingreso en el Gobierno Federal, y espero encarecidamente que con ello se hayan terminado los debates internos sobre el personal dentro del SPD». Su designada sucesora, Andrea Nahles, dijo que «la decisión de Martin Schulz merece el mayor respeto y reconocimiento».

Con este final de la meteórica carrera política de Schulz estalla la crisis en el partido socialdemócrata. Schulz debería haber convencido a las bases para que en la consulta se inclinen a favor de la Gran Coalición. Ahora esa tarea corresponde, en primer lugar, a Nahles. Podrá contar con Gabriel solo hasta cierto punto porque la relación entre ambos no es nada buena. Frente a ellos tienen al joven líder socialdemócrata Kevin Kühnert, quien encabeza la iniciativa #NoGroKo. «El carnaval político de Berlín está muy lejos», comentó desde el este alemán, donde ha iniciado su gira del «Nein».

También Angela Merkel se adentra en aguas turbias. Con el abogado Friedrich Merz le ha resurgido un rival que hace una década tiró la toalla «por diferencias políticas» con su presidenta. «Si la CDU acepta encima la humillación, entonces ha renunciado a sí misma», declaró a “Bild” al referirse a los ministerios que Merkel ha cedido al SPD y a la CSU.

«NO LE AYUDARÁ»


«Este paso no le ayudará al SPD», comentó la co-jefa del grupo parlamentario del partido socialista Die Linke, Sahra Wagenknecht. «Habría sido mejor si Schulz hubiera tomado esta decisión de manera soberana y no bajo presión», agregó.