Curro VELAZQUEZ GAZTELU
GETXO
Elkarrizketa
JOSÉ FERNÁNDEZ TORRES «TOMATITO»
GUITARRISTA

«No hay jazzista que no preste atención al flamenco, están enamorados»

Durante años fue el tocaor imprescindible y compañero de fatigas de Camarón. Compartió con Paco de Lucía proyectos de primer orden. Tendremos la oportunidad de verlo junto a Michel Camilo, hoy a las 21.00, en la 42ª edición del Festival de Jazz de Getxo. Piano y guitarra. Jazz y Flamenco.

¿Cómo fue el encuentro de Michel Camilo con Tomatito?

Fue en el Festival de Jazz de Barcelona, antes del dos mil. La organización me invitó para hacer alguna propuesta junto a Michel Camilo. Decidimos desarrollar el “Spain” de Chick Corea y “La bulería a mi niño”. Fue un éxito rotundo y pensamos en desarrollarlo aún más. A partir de ahí, nos invitaron a distintas citas jazzísticas del mundo, en donde no eran muy común los discursos flamencos. De ahí fraguamos el disco. Entre Michel y yo hay una admiración mutua y eso se refleja en lo que hacemos tanto en conciertos como en grabaciones.

¿De qué manera se encuentran y cómo se entienden dos instrumentos análogos como son la guitarra y el piano?

Creo que fuimos de los primeros en llevarlo a cabo, aún más con el discurso musical que llevábamos atrás. Ningún guitarrista, y aún menos flamenco, se quería enfrentar ante el piano. Nos preguntábamos cómo iba a ser la cosa, cómo iba a ser el encuentro entre ambas. Y como yo siempre digo: ¡Todo por la música!. Y de ahí lo hicimos. Nos pusimos manos a la obra y buscamos la producción pertinente para que pudiera dar a luz tal proyecto. Y es que el haberme encontrado a Michel por el camino de la vida ha sido muy importante para mí y mi carrera. Él me ha llevado a muchos festivales de jazz por todo el mundo, ha abierto el flamenco para el mundo jazzístico y por eso le debemos mucho a él. Los músicos de jazz han empezado a conocerme como guitarrista flamenco abierto a mil propuestas. Un tocaor que puede hacer otras cosas. Y eso es muy importante para mí y para el flamenco en general.

¿Cree que, hoy en día, las distintas citas, programaciones y festivales de jazz se han abierto a propuestas de flamenco?

Sí, como no. Pero creo que Paco de Lucía fue responsable de mucho o de casi todo de lo que hablamos. Él abrió las puertas del flamenco al mundo. Y el haber podido estar cerca de él, me ha aportado algo incalculable. Además, aportó mucho al mundo del jazz cuando hizo el encuentro con Al Di Meola y John McLaughlin. Fue un antes y un después. Fue un espejo donde mirarnos. Sobre todo yo que venía de un entorno flamenco al cien por cien, gitano del barrio de Pescadería almeriense.

Paco de Lucía era punto y a parte. Estaba Paco, y después, estábamos todos los demás. Y cada uno que se ponga e su sitio (risas). Paco ha sido un genio de genios. El mejor de todos los tiempos.

Desde su punto de vista, ¿Qué tienen en común el jazz y el flamenco?

Se parecen en la forma de divertirse. La diversión musical. Como yo digo, el clásico es muy dictador, algo que no pasa con el jazz y el flamenco. También en el tema de la improvisación tienen mucho en común. Por supuesto, cada uno en un sistema distinto de armonía, aunque la fórmula sea la misma. Y, por supuesto, la procedencia: el pueblo.

¿Hablamos entonces de que el jazz y el flamenco tienen la misma armonía, o son distintas?

No, no. Las armonías son distintas y la forma es la misma. Por ejemplo, yo en mis conciertos de flamenco, llevo una estructura de un tema y a lo mejor en medio del tema, puedo improvisar. Ellos tienen unas estructuras, tienen unas melodías y sobre eso se improvisa más o menos. Pues eso pasa igual con el flamenco. Además la manera de divertirse y pasarlo bien, son totalmente hermanas. Unas músicas divertidas.

Por tanto, ¿qué ha sido más fácil, llevar el lenguaje del jazz al del flamenco o trasladar el lenguaje del flamenco al jazz?

Yo creo que es más difícil llevar el jazz al flamenco. Tenemos un lenguaje rítmico más complicado: Compases de amalgama, o sea, dos compases en un mismo compás o frase. A nivel rítmico, es más complicado el flamenco. Partimos del modo frigio u oriental. O como el 7x4 ó 6x8, ritmos no encontrados en otras músicas que no sean la oriental o la flamenca, Y aquí es donde viene todo el lío (risas). Y es que los jazzistas están enamorados del flamenco. No hay músicos de jazz por el mundo que no preste atención a nuestra música. Pero claro, también a nosotros nos cuesta trabajo ponernos en el lenguaje jazzero, ya que no hemos nacido con él. Aunque eso sí, nos gusta y disfrutamos con el jazz. Aprendemos estandars de jazz y eso nos motiva.

¿En qué se diferencia hoy en día la guitarra flamenca que se hace por jóvenes de veinte años en comparación con la de 50 años hacia atrás? ¿A nivel musical, rítmico, compositivo…?

Tenemos que partir de la realidad de que, cuando apareció Paco de Lucía, cambió el concepto de la guitarra flamenca: armonías, melodías, a nivel instrumental... y de ello hemos bebido todos los que veníamos detrás. Hasta entonces la guitarra era exclusivamente para acompañar al cante. Salvo unos pocos como Ramón Montoya y Sabica. Pero Paco puso la guitarra bonita al oído, tanto para la gente que no conocía el flamenco, como para los ya aficionados. Parecía que había dos guitarras cuando Paco la cogía. Ponía la armonía y la melodía juntas y hasta entonces no estábamos acostumbrados a ello. Gracias, por supuesto, a sus maestros: Niño Ricardo, Sabicas, etc… Pero Paco era todo en uno: acompañamiento y concertista.

¿José, echa de menos hoy en día, en las nuevas guitarras flamencas, el saber acompañar al cante por centrarse demasiado en el virtuosismo?

Sí, es cierto, a la gente joven le gusta mucho lucirse y, claro, el acompañar es estar de alguna forma en segundo plano. La técnica está al servicio de la música y no al revés. Hoy en día hay mucha técnica, pero poco paladar. Se echan en falta cosas románticas, bonitas, con buen hacer.

¿Qué propuesta nos vamos a encontrar en el festival de Getxo?

Iremos en formato de combo: Michel y yo. Vamos a tocar principalmente el nuevo disco, “Spain Forever”, y haremos un paseo por todos los discos. Y, como no, Django Reinhart, Gill Gismonti…

Y dentro de un mes y poco más, le volveremos a ver en Iruñea en el festival Flamenco On Fire, nada más y nada menos que con el Concierto de Aranjuez del Maestro Rodrigo, ¿No es así?

Uf! Es una responsabilidad enorme, pero a la vez va a ser algo que será inolvidable. Será con la Orquesta Sinfónica de Navarra. La segunda parte será flamenco cien por cien. Iré con mi banda, entre ellos mi hija Mari Ángeles al cante y José, mi hijo, a la segunda guitarra. Estáis invitados.