2019/03/21

XIKER OZERINJAUREGI
JUGADOR DEL CORNELLÀ Y CACHORRO DE LEZAMA

Xiker (Zalla, 30-1-1997) llegó a Lezama con 9 años y decidió irse aun con dos años más de contrato. Necesitaba otros retos y seguir creciendo. Desde entonces, 2016, ha pasado por el Toledo, Peña Sport, Real B y ahora pelea en el Cornellà por el ascenso a Segunda. Recorrió los escalafones de Lezama, las categorías inferiores de la selección española, central prometedor... A sus 22 años, se para y reflexiona.

«A los canteranos les diría que no se les suba el escudo a la cabeza»
Joseba VIVANCO
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Es joven, pero suma una trayectoria vital como para aconsejar, conoce Lezama desde dentro, sus cosas buenas y no tantas, se ha buscado la vida fuera, no pierde de vista los estudios y tiene siempre la cabeza fría. Coincidió en Lezama con Núñez, Guruzeta, Simón, Córdoba, Nolaskoain, y puntualmente con Lekue, Williams o Remiro. Pudo ser uno de ellos, pero su sueño no se cumplió. Igual que la mayoría. Pero, hoy lo sabe, fuera también hay vida.

Entra siendo un crío en Lezama, ahora está en su cuarto club tras dejar el Athletic, ¿no le da la sensación de llevar toda una vida dedicada a esto del fútbol pese a acabar de cumplir solo 22 años?

Es cierto que todavía tengo 22 años y no es usual haber pasado por varios clubes como he hecho yo. No obstante, lo he vivido de una forma totalmente natural porque han sido decisiones que he tomado libremente. Creo que aunque hubiera estado en un sólo club todos estos años, sentiría igualmente que llevo toda mi vida dedicada al fútbol.

Desde la distancia física pero también emocional que supongo que ya ha tomado con el paso de estos últimos años, mira a Lezama, al Athletic, ¿y qué siente, qué sentimientos le vienen? ¿nostalgia, rabia por no seguir allí, satisfacción por haber estado...?

En mi familia todos hemos nacido siendo del Athletic. Mis amigos y todo el entorno en el que me he rodeado es rojiblanco cien por cien. Y Lezama ha sido mi casa durante muchos años. En general, guardo muy buenos recuerdos. Buena parte de lo que soy y de lo que sé me lo enseñaron allí y siempre les estaré agradecido por ello.

Entra en Lezama con 9 años, un físico tremendo, manejo de las dos piernas, cabeza amueblada, currante... ¿cuántas veces soñó con completar todo el ciclo, un día, jugar en el primer equipo, jugar en San Mamés?

Todos los días de mi vida. Creo, que como todo niño o niña futboleros de Bizkaia, la máxima ilusión que hay es poder llegar a jugar en el primer equipo del Athletic. Cuando entras con 9 años es una alegría inmensa, pero a la vez sabes que quedan muchos peldaños por subir.

¿Y cuándo se despierta uno de ese sueño? ¿lo ve venir, despierta de repente..?

En mi último año en Lezama comencé a ver las cosas de otra manera. Para mí, el mundo del fútbol es algo más que sólo lo futbolístico, sobre todo en formación. Sentí que tenía que despertar y así lo hice. Tuve mucho tiempo para pensar qué es lo que quería y cómo quería sentirme.

¿Qué hace falta para llegar al primer equipo, tiene a estas alturas la respuesta o las respuestas?

Sinceramente, no tengo las respuestas. En el mundo del fútbol la lógica no existe. Es una suma de tener cualidades, de llegar en un momento en el que seas necesario y que, además, las personas que tengan que confiar en ti den el paso.

No solo cubrió todas las categorías del club hasta llegar, en su caso, al Basconia, sino que fue un asiduo en diferentes categorías de la selección española... Desde fuera, cualquiera diría que este chaval iba a llegar muy alto, o que llegaría el primer equipo...

Siempre he sido muy consciente de que por haber pasado por todas las categorías inferiores del club o por haber jugado partidos internacionales no tienes garantizado que vayas a llegar al primer equipo. ¡Cuántos sin aparecer en el camino acaban llegando y cuántos ‘aparecidos’ no llegan! Esto es fútbol y en el fútbol puede pasar de todo.

¿Sufrió en esos años desengaños, no solo de otras personas sino incluso propios de sentir que había podido fallar?

Yo no hablaría de desengaños. Según vas madurando, te das cuenta de que, como en todos los ámbitos de la vida, las cosas no funcionan como a veces te quieren hacer creer. Por mi forma de ser siempre he analizado mucho las cosas y he actuado por la reflexión y no por el impulso. Por eso no siento que me haya fallado a mí mismo. Cuando pones toda tu persona al servicio de lo que son tus objetivos sólo puedes sentirte bien contigo mismo.

¿A qué se refieres con eso de que «las cosas no son como te quieren hacer creer»?

Por lo general, se valora a la gente por los hechos y no por las palabras. Y yo doy mucha importancia a los hechos...

Llega el día de decir adiós. ¿Cómo recuerda aquella sensación, qué le recorrió el cuerpo?

Recuerdo perfectamente que bajaba con ama en el coche y me preguntó por última vez si estaba seguro de querer despedirme de Lezama. Ya había tomado la decisión hacía tiempo a pesar de que me quedaban dos años más de contrato. Hablé con el que entonces era el director deportivo y le expliqué las razones de mi deseo de abandonar Lezama.

Porque fue usted el que decide marcharse, ¿por qué?

Fue un cúmulo de muchas cosas que trascienden lo meramente futbolístico. Y acabé muy cansado de la situación. Fue un periodo en el que estaba madurando y, como he comentado antes, me hizo ver las cosas desde otro punto de vista distinto. Sé que a mucha gente le sorprendió mi salida, y más aún siendo yo el que tomó la decisión, pero en aquel entonces entendí que necesitaba algo diferente.

Julen Guerrero reconocía estos días en una entrevista que los años que más disfrutó en el Athletic fueron aquellos de fomación hasta los 18 años... Curioso cuando menos. ¿Le entiende?

No sé concretamente a qué puede hacer referencia Julen, pero, respecto a lo que yo he vivido allí coincide con la etapa en la que estás madurando y ves o interpretas las cosas como son y no como te las cuentan o te las quieren hacer ver.

¿El fútbol es diversión o acaba convirtiéndose en sufrimiento?

Nunca me he tomado el fútbol como un sufrimiento. Al fin y al cabo, independientemente de todo lo que le rodea, no deja de ser un juego. Es una gozada poder ir a entrenar todos los días y hacer lo que más te gusta.

Deja Lezama... ¿Es cierta esa frase de que «fuera de Lezama hace mucho frío» o no hay que tener miedo a salir?

Es cierto que abandonar la que ha sido tu casa 10 años no es fácil. Dejas lo que ha sido tu vida y tu zona de confort, pero si quieres hacer del fútbol tu profesión no hay que tener miedo a dar el paso. En lo que yo he vivido desde entonces no he sentido frío, afortunadamente. Hay más clubs que están encantados de abrirte las puertas.

Tres años fuera, cuarto equipo, 22 años, ¿vive el presente, se plantea un futuro como futbolista? ¿con qué sueña ahora Xiker?

Me gusta vivir siempre el presente pero mirando a largo plazo. Como todo futbolista, a largo plazo siempre soñaré o querré jugar en Primera División. Pero mirando el presente, ahora mismo, no pienso en nada más que ascender a Segunda con el Cornellà. Estamos arriba en la clasificación, con un equipo muy unido y con un proyecto muy ilusionante.

¿Tiene, por cierto, miedo a ir de aquí para allá, a no asentarte?

No, en mi caso, para nada. No tengo miedo a adaptarme a distintos proyectos.

En cualquier caso, lo que siempre ha tenido claro en todos estos años es que los estudios también eran lo primero, por difícil que fueran de compaginar... incluso en las concentraciones...

Así es. La vida del futbolista es corta y nunca sabes qué te va a deparar el futuro. Desde pequeño tuve claro que estudiar era fundamental. Además, el planificarte y tener una rutina de estudio, a mí, personalmente, me centra mucho más en el día a día. Pero sí es cierto que compaginar, en mi caso, los estudios de Ingeniería con el fútbol es bastante complicado.

Algo, lo de no dejar de lado los estudios, que no parece que sea la opción mayoritaria entre quienes quieren ser futbolistas...

Bueno. Entiendo que entre los futbolistas sea difícil de ver el ‘querer estudiar’ cuando ves que está llegando dinero a tu cuenta bancaria. Pero sí que creo, que más allá del dinero, hay que tener un mínimo de cultura, inquietudes, unos intereses o unas aficiones. Unos más y otros menos, cada uno lo que le guste, lo que pueda permitirse y lo que dé de sí. Pero, insisto, la vida es mucho más que sólo fútbol.

Aun con 22 añitos, ¿qué consejo le daría a los chavales de Lezama que empiezan, o están en edad cadete, juvenil o a los que en junio les darán la baja?

A los futbolistas que empiezan, que disfruten: que tengan paciencia y que mejoren los aspectos negativos día a día. Que no dejen los estudios de lado y sobre todo que ‘no se les suba el escudo a la cabeza’. Y a los que les den la carta de libertad, que hay vida más allá de Lezama. Que no tengan dudas de que si trabajan por lo que quieren, aunque sea por otro camino, llegarán, o incluso regresarán, como el caso de Beñat.

«Entiendo que lo de querer estudiar sea difícil cuando ves que te está llegando dinero a tu cuenta bancaria, pero más allá del dinero hay que tener un mínimo de inquitudes, de cultura, de intereses... La vida es mucho más que sólo futbol».