2019/06/13

Bonito «hasta luego» de Huertas

Emocionado, y alabado por el club y sus excompañeros, el armador paulista tiene «las puertas abiertas» para regresar algún día.

Arnaitz GORRITI
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Hubo sonrisas, hubo lágrimas mal contenidas, mucha emoción y mucha gratitud tanto por parte de Marcelinho Huertas en su despedida de Saski Baskonia, como del propio club gasteiztarra, que por un instante dejó entrever un corazoncito que en tantas otras ocasiones ha guardado bajo siete llaves –¡Ay, que la única mención a Tiago Splitter, «mi hermano», llegara de boca del propio Huertas!–. El armador paulista se va, después de 260 partidos oficiales, una Liga ACB y un carácter competitivo y luchador que le ha valido por el cariño de sus compañeros de equipo y aficionados.

Faltó Josean Kerejeta, pero en su lugar las más altas esferas del club estuvieron representadas por el mánager general Félix Fernández –que se negó en redondo a hablar de nada que no fuera su panegírico sobre Huertas–, mientras que excompañeros de plantilla como el capitán Tornike Shengelia, Garino, Vildoza, Daniel Bordignon –brasileño del filial de LEB Plata que si no está en el primer equipo gasteiztarra es por la cruz de lesiones que está teniendo que atravesar–, Iñaki Iriarte –«el segundo padre de mi hermano Tiago»– o Alfredo Salazar.

Fue Félix Fernández el primero en tomar la palabra. El mánager general destacó que «ahí están sus números y su trayectoria, pero además hablamos de una grandísima persona. Hablamos de un muy buen tío, de un gran compañero, que lo ha dado y lo da todo dentro y fuera del campo. Es uno de los nuestros y siempre lo será. Esta siempre será su casa, porque esto no es una despedida, sino un ‘hasta luego’. Baskonia siempre será tu casa y siempre tendrás las puertas abiertas».

En parecidos términos, Tornike Shengelia tomó la palabra y dijo que «ojalá te veamos pronto en las canchas. Ha sido un privilegio compartir vestuario contigo. Estoy muy orgulloso de haberte conocido».

La bufanda del próximo título

Abrumado por las emociones, Huertas tuvo que sorberse las lágrimas en su agradecimiento, en el que recordó su experiencia en el Baskonia, que comenzó allá por 2009. «Dejaré este club como jugador, que es uno de los mejores sitios para jugar que existe. Agradecer al club por todas las oportunidades, desde que apostasteis por mí en 2009, cuando llegué de un año desastroso en Italia. Conseguimos ganar aquel año un título por el que nadie apostaba. Aquello fue el inicio de mi carrera al máximo nivel», recordó.

No hubo pie a que la despedida de Huertas derivara en el futuro proyecto del Baskonia, pero en el turno de preguntas, el armador paulista dejó claro cómo deben ser los futuros baskonistas. «¿Qué es el Baskonia?», le preguntaron. «Cuando vistes esta camiseta sabes que te van a presionar porque el club quiere resultados. Los jugadores tienen que venir con mentalidad ganadora, pero no solo en el parqué, sino también en cada entrenamiento y cada día. Esos son los jugadores que hacen carrera aquí», subrayó.

Por ello, se despidió de sus compañeros entregándole a Shengelia una bufanda muy especial. «Un miembro de Indar Baskonia me la dio en la final de Liga del año pasado para que la ondeara en la Virgen Blanca. No ha podido ser, pero os la doy para que lo hagáis vosotros», dijo.

Con todo, prefirió quedarse «con los momentos y todas las experiencias», más que con los resultados. «No puedo decir nada más por el aprecio y el respeto y el cariño que me tiene la gente», sobre todo cuando fue comparado con los Prigioni, Calderón, Bennet...

A la pregunta de si se plantea ser entrenador en Gasteiz en el futuro, Huertas prefirió cortar por lo sano. «Yo quiero jugar», afirmó, aunque reconoció que «me motiva ser entrenador cuando lo deje y creo que puedo tener cierto éxito. Sé que las puertas del Baskonia estarán abiertas para mí, pero es demasiado pronto todavía. Ya veremos si, en caso de que volviéramos, sea para ser entrenador o para qué», acabó.

Sergio Valdeolmillos no seguirá al frente de Gipuzkoa Basket en la Liga LEB Oro

Porque no todas las despedidas son iguales, a la misma hora en que Marcelinho Huertas decía adiós a su segunda etapa en el Baskonia, desde el seno de Gipuzkoa Basket emitían una escueta nota anunciando que Sergio Valdeolmillos no continuará al frente del banquillo donostiarra.

«El club quiere agradecer a Sergio su labor, esfuerzo y dedicación durante la temporada que acaba de finalizar y le desea lo mejor en su futuro tanto personal como profesional», recogía la nota.

El club donostiarra deberá de buscar ahora un nuevo entrenador para su próximo proyecto, ya que Sergio García, ayudante de Valdeolmillos la pasada temporada y segundo preparador del equipo, ha fichado recientemente por el Basquet Coruña de la Liga LEB Oro, quedándose un hombre de la casa como «Bully» Oyón como único entrenador titulado, a falta de que el Consejo de Gipuzkoa Basket empiece su proyecto de cara a la temporada 2019/20.

En lo que respecta al basket femenino, RPK Araski anunciaba la renovación contractual del staff técnico al completo: la fisio Olatz Fernández, el delegado Julen Vázquez, la entrenadora emocional Iciar García y el preparador físico Julen Fornies, ayudantes todos de Madelen Urieta.

Quien no seguirá en el cuadro gasteiztarra es la pívot Umi Diallo. La jugadora canaria, de 21 años y de 1,93 metros, tras dos campañas en Araski firmaba por el Mann Filter Zaragoza.A. G.