2020/01/14

Agustín Goikoetxea
Periodista
Pagasarri «accesible»
La pavimentación del tramo comprendido entre la barrera y el área recreativa de Gangoiti, anchando también el camino para crear dos carriles de uso diferenciado para senderistas y ciclistas no gusta

Los habituales del Pagasarri llevan semanas revueltos tras descubrir sobre el terreno los planes del Gobierno Aburto para un monte emblemático para bilbainos y bilbainas como es el Pagasarri. No es la primera vez que actuaciones o, al contrario, la desidia en ese pulmón verde del Botxo provocan quejas. Por mucho que se esfuercen los mandatarios municipales en transmitir las bondades de sus intervenciones son también multitud los que les acusan de no proteger ese paraje natural amenazado por infraestructuras como el segundo tramo de la Supersur, como lo fueron en el pasado por canteras y otros proyectos.

La pavimentación del tramo comprendido entre la barrera y el área recreativa de Gangoiti, anchando también el camino para crear dos carriles de uso diferenciado para senderistas y ciclistas, no gusta. El Consistorio asegura que es una «experiencia piloto» y que estos trabajos se enmarcan en los «habituales de mantenimiento». Además, expone que se trata de hacer más «accesible» ese monte.

Los críticos entienden que el Ayuntamiento busca convertir al Pagasarri en un parque periurbano, al estilo de Artxanda. No es algo nuevo. En tiempos de los alcaldes franquistas Joaquín Zuazagoitia y Pilar Careaga ya se barajó la construcción de un teleférico que conectase Zabalburu con la cima del Ganeta, con una estación intermedia en Bentabarri tras recorrer 3.450 metros de recorrido. El proyecto bautizado por su autor, el ingeniero Emilio Moreno Zaldívar, como «Telesirga», perseguía hacer más «accesible» ese monte al personal. Se habló de que ese ingenio podría transportar a 1.000 personas a la hora gracias a cabinas para 30 viajeros. Era la punta del iceberg de un proyecto que pretendía construir en el entorno de Restaleku un parador de turismo, sala de fiestas, cine y piscinas cubiertas. Por suerte, quedó para la historia.

Soy de los que piensa que el macizo del Pagasarri debe mantenerse como lo que es, un monte, y no un paseo más para el Bilbao de postal. Para caminar y sacarse fotos ya hay bastantes kilómetros con hormigón, y de paso, también está la opción de cuidar un poco más Artxanda.