GIORGIO, UN HÉROE INESPERADO
El sábado arranca la Serie A con la mayoría de aficionados y aficionadas todavía con la mente puesta en la celebración de la reciente victoria del combinado italiano en el campeonato de Europa en el que emergieron dos héroes: Bonucci y Chiellini.

Lejos de los goles de chilena, los libres directos por la escuadra o las frivolidades de los habilidosos delanteros, acostumbrados a ser como los cantantes de los grupos musicales, que se llevan los focos y los ligues, estos dos “bajistas” han marcado el tempo de la “azzurri” en todas sus canciones. Inseparables como dos muñecos de futbolín, juntos han aupado a la selección italiana hasta la gloria continental, juntos han resistido terremotos como dos columnas griegas en Atenas y juntos se han ido de vacaciones.
Si tengo que destacar a uno de los dos, personalmente, me quedo con Don Giorgio. No lleva pendientes, ni tatuajes, ni peinados extravagantes; por no llevar casi no lleva ni pelo, y tiene esa cara que, como decía mi abuelo, ha nacido para ser defensa. Nacido en Pisa en 1984, creció junto con sus progenitores y su hermano gemelo, Claudio (actual director deportivo del Pisa y antiguo manager de Giorgio), en la vecina ciudad de Livorno. Disciplinado, compaginó sus horas de estudio con sus entrenamientos en la cantera del Club italiano comunista por antonomasia, el AS Livorno Calcio. Con el club “Amaranto” debutó con apenas 16 primaveras, jugando de medio centro defensivo en la Serie C. Currela livornés, como los que describe Alberto Prunetti en su novela “108 metros”, fue también reconocido, por el entonces gerente de la entidad, como «una fuerza de la naturaleza capaz de marcar a tres rivales a la vez». Su buen hacer no pasó desapercibido para los diferentes clubes de primera, por lo que no tardó en dar el salto a la élite, fichando por la Fiorentina. Tras 42 partidos con la Fiore, y con 21 añitos recién cumplidos, la todopoderosa Juventus no dudó en poner los euros sobre la mesa, llevándose al joven toscano, promesa en ciernes del fútbol italiano y capitán de la selección sub-21.
Catorce años han pasado, y unos 545 partidos desde que el bueno de Giorgio vistiera por primera vez la zamarreta “bianconeri”. En este tiempo ha conquistado nueve ligas, cinco copas y cinco supercopas, pero, sobre todo, se ha ganado el respeto de compañeros, aficionados y rivales.
En su biografía “Io, Giorgio” –cuyas ganancias han sido donadas– atiza a Balotelli, Felipe Melo o el Inter. También confiesa curiosidades, como que fue hincha acérrimo del AC Milán, y cuenta anécdotas, entre otras, de Luis Suárez, cuyo mordisco marcó el hombro de Chiellini y el futuro del jugador charrúa. Señala que son «parecidos. Siempre admiré su malicia. Si la perdiera se convertiría en un delantero normal. Para superar al rival debes ser listo, yo noto cuando es necesario provocar. Es algo irracional, casi una percepción emotiva».
Por otra parte, no extraña a nadie que conozca bien al ilustrado deportista, que él mismo haya escrito sus memorias, porque siempre ha estado preocupado por aprender. Tanto es así que en el año 2010 se licenció en “Economía y Comercio” por la Universidad de Turín, doctorándose en 2017 en Administración y Gestión de Empresas presentando un trabajo sobre “El modelo de negocio de la Juventus FC en el benchmark internacional”, con el que obtuvo la calificación de Cum Laude. «Para mí este sobresaliente es como ganar la Copa de Europa. Llevo diez años refugiándome en los libros como terapia contra la tensión del fútbol», destacó.
Entre el estadio y la biblioteca, el espigado futbolista también se preocupa por intentar hacer del mundo un lugar mejor, aprovechando su imagen y su tirón en las redes para apoyar diferentes campañas. Es conocido su posicionamiento contra la discriminación racial y su apoyo en la lucha contra enfermedades como la leucemia, el linfoma, el melanoma y el covid-19. Forma parte del equipo de Insuperabili Onlus o Associazione Haccompagnami Onlus, que durante años han favorecido la diversidad y la inclusión.
Otro de los proyectos en los que participa es el conocido Common Goal de Juanma Mata, que consiste en donar el 1% de sus ingresos a un fondo central con el que poder financiar a organizaciones de alto impacto. «Los futbolistas profesionales tenemos una posición privilegiada en comparación con la gran mayoría de la gente. Creo que es importante que tengamos esto en mente y que intentemos apoyar a los que son menos afortunados que nosotros».
El zurdo no sólo destacó en el “mass media” porque ha realizado un europeo exquisito destacando en dos momentos clave de la final de Wembley contra Inglaterra. Primero, derribando aparatosamente a Saka, en lo que pudo convertirse en la derrota transalpina, y luego en la tanda de penaltis. A pesar de su precisa zurda no fue uno de los lanzadores, por lo que se dedicó a los quehaceres divinos. Y es que, según han desvelado, con el último penalti de “los tres leones” con el que se decidía el ganador del torneo, antes de que Saka chutara el balón, Chiellini grito la palabra “Kirikocho”, y el portero italiano paró el lanzamiento.
Atemporal y sincero, aguerrido, concienzudo, inteligente, veterano, curioso y sencillo, noble pero pillo, destructor pero creativo, italiano. Un defensa sin afán de protagonismo, pero con las ideas muy claras. Algunos dicen que Giorgio Chiellini ha sido un héroe inesperado, pero creo que lleva preparándose para la gloria durante años.

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