El Gobierno turco señala al PKK por el asalto a una empresa aeroespacial
El Gobierno turco señaló al PKK como «probable responsable» del asalto a una fábrica clave en la industria militar de Turquía. El ataque dejó siete muertos, entre ellos los asaltantes, y se produce en un momento en el que en la política del país comenzaba a hablarse de la posibilidad de un proceso de diálogo sobre la cuestión kurda, incluso desde los sectores más ultras.

El Gobierno turco señaló al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) como «probable» responsable del atentado contra la sede de las industrias de defensa de Turquía, que dejó siete muertos y 22 heridos. Para el ministro del Interior, Ali Yerlikaya, «la forma en que se llevó a cabo esta acción probablemente está relacionada con el PKK». Explicó que confirmaría qué organización está detrás del ataque tras el proceso de identificación de los asaltantes.
Por su parte, el ministro de Defensa, Yasar Güler, afirmó que «siempre infligimos a estos sinvergüenzas del PKK el castigo que merecen (... ) No dejaremos de perseguirlos hasta que se elimine al último terrorista y les haremos sufrir por lo que han hecho».
La operación, que tuvo lugar a media tarde a unos cuarenta kilómetros de Ankara, tuvo como objetivo la sede de la industria de defensa Tusas.
Además de los asaltantes, entre los muertos se encuentran un vigilante, dos técnicos y el conductor del taxi con el que los asaltantes llegaron a la fábrica.
Una explosión fue seguida de intercambios de disparos que duraron más de una hora.
Las imágenes de la cámaras de vigilancia en la entrada del edificio atacado mostraron a una mujer y un hombre cargando una mochila y aparentemente un rifle de asalto.
Tusas desarrolla y fabrica algunas de las aeronaves militares más prestigiosas del programa de armamento turco, como el cazabombardero Kaan, aún en proyecto, el avión de entrenamiento Hürjet o la avioneta Hürkus. Considerado un pilar de la industria aeroespacial de Turquía, participa también en proyectos internacionales, con componentes destinados al Airbus A380 o al avión de carga militar A400M.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, prometió «quebrar a quienes le tienden las manos sucias a Turquía», al denunciar un ataque contra «una de las locomotoras de la industria de defensa turca».
UN MOMENTO SIGNIFICATIVO
Este atentado se produce en un momento en el que la clase política lleva varias semanas especulando sobre un posible diálogo para resolver la cuestión kurda. El pasado martes, el presidente del ultraderechista MHP, Devlet Bahçeli, principal aliado del partido AKP de Erdogan, sugirió que el líder del PKK, Abdullah Ocalan, aislado en la prisión de Imrali desde hace 25 años, podría acudir a hablar ante el Parlamento para anunciar la disolución de su partido y el fin de la insurgencia. Erdogan apoyó la idea.
El principal partido prokurdo, el DEM (antes HDP), tercera fuerza en el Parlamento, consideró «significativo» que el atentado se produzca mientras la sociedad turca debate soluciones para que surja la posibilidad de diálogo. Desde su celda en Edirne, el ex copresidente del HDP Selahattin Demirtas, condenado a 42 años de prisión, denunció el ataque y una «mentalidad que intenta romper con sangre la búsqueda de soluciones a través de diálogo». «Si Ocalan toma una iniciativa y quiere allanar el camino para una solución política, lo apoyaremos con todas nuestras fuerzas. Nunca permitiremos que la voz de la paz sea sofocada, venga de donde venga», añadió.
El presidente del opositor CHP, Ozgur Ozel, que había visitado a Demirtas el martes en prisión en otro gesto de apertura al diálogo, denunció también el «ataque terrorista independientemente de dónde venga».

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