Soledad GALIANA

796 bebés en una fosa séptica: el resultado de una sociedad misógina

Once años de campaña han conseguido la exhumación del tanque séptico que alberga los restos de al menos 796 bebés fallecidos por la falta de cuidados en el llamado «Hogar» para madres solteras de Tuam de las hermanas del Buen Socorro. Una ignominia criminal más de las órdenes religiosas con la connivencia del Estado irlandés.

Peter Mulryan, superviviente de la institución religiosa, junto  Selina Brogan, de la Oficina del Director de Intervención Autorizada en Tuam (ODAIT, en inglés).
Peter Mulryan, superviviente de la institución religiosa, junto Selina Brogan, de la Oficina del Director de Intervención Autorizada en Tuam (ODAIT, en inglés). (Andrew Downes / ODAIT / AFP)

A las 10.38 del pasado lunes, día 14, se inició oficialmente la excavación del tanque séptico de Saint Mary, una institución religiosa regentada por las Hermanas del Buen Socorro que funcionó entre 1925 y 1961 y en el que se cree que arrojaron los restos de al menos 796 criaturas, fallecidas debido a la falta de cuidados.

La excavación de esta fosa común se debe a la campaña de familiares y supervivientes de la institución, y a la investigación de la historiadora local Catherine Corless, quien descubrió los nombres de los niños nacidos en la institución para madres solteras y que fueron indignamente arrojados juntos, sin ataúd ni lápida, a un tanque de aguas residuales en desuso. La fosa séptica, repleta de huesos, fue descubierta en 1975 por dos niños de 12 años, pero los lugareños creyeron que los restos provenían de la hambruna irlandesa de la década de 1840.

«No había ninguna voluntad de hacer nada por esos bebés, salvo dejarlos allí y erigir un monumento sobre ellos. Pero esto era un sistema de alcantarillado. Es fundamental para mí saber que esos bebés finalmente recibirán la dignidad que merecen; es un error corregido», declaró Corless al iniciarse la excavación.

Los registros de defunción de Saint Mary descubiertos por Corless indican que los niños murieron por desnutrición, así como por enfermedades como el sarampión y la tuberculosis, muy extendidas en aquella época. Una comisión judicial sobre el tratamiento de madres y bebés en instituciones religiosas concluyó que un total de 9.000 bebés murieron en 18 hogares para madres y bebés. Familiares y supervivientes asistieron a una jornada familiar el martes 8 de julio organizada por la Oficina del Director de Intervención Autorizada. Se espera que la exhumación, dirigida por la consultora forense Niamh McCullagh así como por otros especialistas irlandeses y expertos internacionales de Colombia, Estado español, Gran Bretaña, Canadá, Australia y EEUU dure aproximadamente 24 meses.

ENFOQUE FORENSE MULTIDISCIPLINARIO

La excavación de la fosa común y la naturaleza de esta exige un enfoque forense multidisciplinario que incluye la experiencia de arqueólogos forenses, osteoarqueólogos y antropólogos forenses, junto con expertos en la gestión de la escena del crimen, incluyendo la gestión de pruebas y la fotografía forense, ya que se tiene certeza de que los huesos de los bebés fallecidos se encuentran entremezclados, y una de las tareas esenciales es reconstruir los esqueletos e identificar los restos usando para ello muestras de ADN.

El destacado abogado de derechos humanos Kevin Winters, que representa a la activista Anna Corrigan -quien cree que los restos de sus dos hermanos pueden encontrarse en la fosa común-, contó cómo escribió a la Garda el año pasado requiriendo que se recoja evidencia en la excavación como si se tratara de la escena de un crimen. Winters quiere que el sistema de registro de incidentes de la Policía irlandesa, conocido como PULSE, se use en la investigación, ya que considera que el gran volumen de bebés enterrados y la forma en que murieron apuntan claramente a la criminalidad y la asignación de números de registro PULSE convertirá lo que ahora se trata como un «escándalo» en una investigación criminal formal.

En 2021, el entonces Taoiseach (primer ministro irlandés) Micheál Martin presentó una disculpa en nombre del Estado por el trato recibido por las mujeres y los niños alojados en hogares para madres y bebés en toda Irlanda. Por su parte, las Hermanas del Buen Socorro se vieron forzadas a ofrecer una «profunda disculpa» y a reconocer que la orden «no protegió la dignidad inherente» de las mujeres y los niños en el «Hogar» de Tuam.

La sociedad irlandesa de mediados del siglo XX estaba profundamente arraigada en las doctrinas de la Iglesia católica, y los embarazos fuera del matrimonio se consideraban un escándalo. La Iglesia católica, con la connivencia y desidia del Estado, rápidamente se puso manos a la obra para hacer negocio. Los hogares para madres y bebés eran instituciones a las que se enviaba a las jóvenes embarazadas, a menudo bajo presión del clero local. Tras dar a luz, eran separadas de sus bebés, que eran ofrecidos en adopción, a veces en EEUU, y por lo que las instituciones religiosas recibían remuneraciones. En otros casos, las madres eran institucionalizadas en un sistema de esclavitud por tiempo indefinido, conocido como las Magdalene Laundries, donde se veían obligadas a trabajar para las instituciones religiosas sin sueldo o derechos.