El ejemplo de Mandela
Para quienes nacimos a finales de los 70 la figura de Nelson Mandela ha tenido un significado particular, pues su liberación, aclamación y llegada al poder coincidió con nuestra adolescencia, época en la que se va formando el carácter, también el político. Así, algunos de los pasajes que se están evocando ahora recuerdo haberlos vivido pegado a la pantalla del televisor, tratando de desentrañar quién era ese personaje que combinaba de forma tan natural esa sonrisa perenne y el puño en alto. Luego, con el tiempo, uno ha ido conociendo más detalles de una biografía que a estas alturas es universal.
En ese proceso también ha ayudado mucho la banda sonora de la lucha antiapartheid, que incluye canciones como la bailonga «Give me hope» de Eddy Grant, y sobre todo la referencial y preciosa «Biko», cantada por Peter Gabriel y dedicada a Steve Biko, muerto por las torturas sufridas a manos del régimen. En Euskal Herria todos conocemos la canción de Kortatu y apurando hasta la de Gozategi.
La lucha de Madiba ha inspirado a millones de personas, a mucha gente que llora esta pérdida irreparable, y precisamente por eso es imposible no cabrearse ante algunas reacciones que han sucedido a su muerte. Declaraciones llenas de cinismo por parte de mandatarios cuya práctica diaria es diametralmente opuesta a la del militante sudafricano. Porque una cosa es sentir la necesidad de saludar la determinación, la generosidad y el compromiso de un líder irrepetible, y otra decir que se sigue su ejemplo, como ha hecho Rajoy, a quien le costará explicar qué ejemplo de Mandela ha seguido él en su carrera política.
Simplificando mucho, la trayectoria vital del venerado premio Nobel se podría resumir: un joven con conciencia cuyo compromiso le empuja a tomar las armas contra quienes oprimen a su gente. Un terrorista de manual, vamos, que se pasa treinta años en una prisión que está muy lejos de su hogar, y que hace caso omiso a las tentadoras ofertas de desistimiento que sus captores le hacen a diario. Tres décadas después sale de la cárcel enarbolando el puño y aclamado por sus seres queridos, sin renunciar a su lucha pero determinado a alcanzar un futuro de paz y democracia para su pueblo. No creo que Rajoy quepa en ese molde. De hecho, diría que han sido otros quienes han seguido el ejemplo de Mandela. Lo diría, pero es que a diferencia de Sudáfrica aquí hay cosas que aun no se pueden decir.

«Elektronika zuzenean eskaintzeko aukera izango dugu orain»

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa
