«Hay que disfrutar de las fiestas, pero sin olvidar la realidad del entorno»

La fiesta no esta reñida con la reivindicación. Lo destaca Arantza Armentia, integrante de Sare, que esta semana se ata las abarcas y se enfunda el vestido de neska para vivir en primera persona las fiestas de Gasteiz. «Hay que disfrutar y vivir intensamente estos días, pero sin olvidar la realidad del entorno. Porque, aunque sea de una forma más lúdica, hay que darle un espacio a la defensa de los derechos humanos», explica tras reconocer que este año el inicio de las fiestas de La Blanca ha sido «especial». «Lo viví de una forma diferente porque el grupo municipal de EH Bildu nos invitó a la balconada de San Miguel y ha sido la primera vez que veo la bajada de Celedón desde otro sitio. Un punto especial y diferente, aunque menos divertido», asume.
Para ella la bajada hay que vivirla desde la plaza de la Virgen Blanca, donde se dan cita más de 40.000 personas, a las que, como ella indica, no les importa lo que piensen los demás. «Para mí es muy especial, porque en la bajada se vive un ambiente festivo y reivindicativo en el que podemos estar todos. Ese día la sociedad se mezcla, todos nos respetamos. Así, el que quiera reivindicar algo lo puede hacer, y el que no quiera, puede mirar para otro lado», sostiene Armentia.
A partir de ahí, trata de compaginar las fiestas con la familia. «Tengo que dividir el tiempo con la cuadrilla, con mis hijas y mi nieta, con mi ama, a la que le encanta el teatro, y con mi aita, que está enfermo», detalla. A las actividades familiares hay que sumar las horas de trabajo en el Centro Vasco de Transfusiones, donde acude por las tardes. «Se puede compaginar trabajo y ocio. Hay que dormir un mínimo de horas y se hace duro, pero se lleva bien», señala. Al menos, este sábado, día 9, podrá disfrutar de la fiesta antes de que el aldeano de Zalduondo abandone la capital alavesa. «En los próximos días seguiré disfrutando y participando en todo lo que pueda. Y el 9, desde la mañana para despedir a Celedón en condiciones», remarca con un sonrisa.
Por último, Arantza Armentia, que recuerda cómo vivía el chupinazo y la bajada cuando sus hijas eran pequeñas, invita a los gasteiztarras, así como a todos los forasteros que decidan visitar estos días la ciudad, a acercarse hasta el campus universitario de Araba, donde sitúan las txosnas. «Los bocatas están muy buenos», asegura.

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