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GASTEIZ

Araba sin Garoña cree que el cierre de la central nuclear es «absolutamente irreversible»

La iniciativa Araba sin Garoña considera que el cierre de la central nuclear «es absolutamente irreversible» y que, «aunque llega tarde, es una buena noticia para la sociedad». Insta a tomar medidas para llevar a cabo el desmantelamiento en condiciones de seguridad y «de que Iberdrola y Endesa lo paguen a cuenta de los ingentes beneficios que han extraído de su explitación».

En un comunicado, la iniciativa Araba sin Garoña considera que, tras el anuncio del ministro español de Industria, José Manuel Soria, el cierre de la planta nuclear ubicada a escasos 60 kilómetros de Gasteiz es «absolutamente irreversible».

Ha explicado que, aunque el Ejecutivo español ha «retorcido la legalidad hasta el paroxismo, derogando hasta en tres ocasiones sucesivas órdenes ministeriales, y dejado en evidencia la independencia del propio CSN», la decisión del cierre definitivo de Garoña, era la «única salida legal» que le quedaba a un Gobierno «que se ha situado al borde de la prevaricación».

La «escenificación» entre el Gobierno de Madrid y Nuclenor que se ha dado en los últimos meses, a juicio del citado colectivo, esconde la «insostenibilidad» de un modelo energético «basado en el oligopolio eléctrico».

Buena prueba de ello son, según Araba sin Garoña, los motivos que ha alegado Soria para el cierre, refiriéndose exclusivamente a «razones económicas», intentando así «paliar la incomprensible legislación actual que traslada los gastos de desmantelamiento al presupuesto público y rompiendo con el maniqueo y falso discurso mantenido hasta ahora de que la energía nuclear era rentable y barata».

La citada iniciativa ha explicado que es «radicalmente falso» que el cierre se produzca «por razones distintas a la seguridad nuclear» y ha calificado esta afirmación de «cortina de humo» para ocultar que Nuclenor ha estado «operando sin realizar las inversiones a las que obligaba su continuidad hasta julio de 2013, ni las relativas a las pruebas de esfuerzo tras la catástrofe de Fukushima obligadas por la Unión Europea».

A pesar de la «contumacia en el error del ministro y del Gobierno», consideran que el cierre definitivo de Garoña es «absolutamente irreversible» y ha añadido que es una buena noticia para la sociedad «aunque llega tarde».

En adelante, ha emplazado a tomar las medidas para llevar a cabo y en condiciones de seguridad el desmantelamiento de la planta y a que Iberdrola y Endesa, propietarias de Nuclenor, «lo paguen a cuenta de los ingentes beneficios» que han extraído de la explotación de Garoña.

Ha agradecido, por último, la labor de todas las personas y colectivos que han hecho posible el cierre definitivo de la planta y han pedido estar atentos a posibles iniciativas que se adopten en los próximos días.

Greenpeace

Por otro lado, la portavoz de energía nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, ha exigido en declaraciones a Efe el cierre definitivo y obligatorio de la central, después de señalar que no había otra alternativa legal en este «culebrón».

«Lo que reclamamos es el cese obligatorio y definitivo por la situación de seguridad en la que está la planta de Burgos, si no se incumplirían un montón de protocolos», ha explicado.

A su juicio, lo que hay de fondo es «la gran mentira de los problemas económicos» aducidos por Nuclenor, y que, sin embargo, puede permitirse la parada durante un año.