Chucho Valdés e Irakere 50 ponen a bailar al Festival de Jazz de Gasteiz
Las actuaciones del pianista Baptiste Trotignon Trío, la violinista y cantante Yilian Cañizares, protagonistas de una jornada en la que el swing fue protagonista en la calle y en la que el talento y la fuerza de Irakere y Chucho Valdés pusieron en pie a un público que llenó Mendizorrotza.
El pianista francés Baptiste Trotignon ofreció un concierto enérgico y vibrante en el que el pop y el rock se vistieron de jazz. Acompañado por el contrabajista François Moutin y el baterista Gautier Garrigue, ambos unos escuderos entregados a interpretar un repertorio de complejos arreglos y atrevidos pasajes que no por ello perdieron ápice de frescura ni de intensidad, y sobre los cuales el pianista desarrolló una enorme cantidad de recursos que dejaron constancia de su virtuosismo, solvencia y saber hacer musical. Se pudieron escuchar temas como el Karma Police de Radiohead, Walking on the moon de The Police, Cocaine de J.J. Cale, así como Almost Blue del poliédrico Elvis Costello o una original versión de ‘We are the Champions’ entre otros. A pesar de que algunos de los temas, como el último que acabo de citar, podrían haber supuesto un riesgo de caer en lo tópico, el trío consiguió encontrar una manera de hacerlos interesantes dentro de un contexto de jazz.
Un cubano me dijo una vez, los músicos han de entretener al público, y entre el entretener y el entretener, a veces…, a veces haces arte. Así que dándole vueltas a esta idea, pensaba que dejando de lado cualquier pero de haberlo habido, era de agradecer que el entretenido ritmo que el trío francés imprimió a su recital, haciendo que el tiempo corriera rápido y no quedara espacio para la distracción. Y así, mientras el festival de jazz se despedía del teatro hasta una futura edición, Medizorrotza se preparaba para recibir dos propuestas musicales protagonizas por artistas cubanos.
Yilian Cañizares, de Cuba a Suiza pasando por Mozambique
Aparecía sobre el escenario del polideportivo el trío formado por la artista cubana residente en Suiza Yilian Cañizares, el percusionista, también cubano, Ernestico Rodríguez Guzmán y el multiinstrumentista mozambiqueño Childo Tomas. El curioso bajo con caja de resonancia y dos mástiles, uno sin trastes y otro de cinco cuerdas, del bajista africano fue el pilar sobre el que fueron pivotando los diferentes temas y las escenas musicales, mientras que del percusionista Ernestico se mantuvo por lo general en un segundo plano a pesar de intuirse una calidad y un sabor que hubiesen lucido más en otro contexto. El concierto se volcó hacia el lado del bajista ya que la complicidad evidente, que en algún momento rozó la pareja de rombos, entre la violinista y el bajista se reflejó en la gran cantidad de momentos en los que jugaron a las preguntas y respuestas, a los bailes, a mantenerse la mirada, resultando de ello la inclinación del escenario hacia uno de los lados.
Por lo demás, una voz sutil que al subir resultaba más operística que caribeña, en el violín unas frases reiterativas con aire celta sobre una percusión de sutil sabor latin y unos riffs de bajo que no acaban de estar ni en cuba ni en Lausanne. El aperitivo dejó a un abarrotado auditorio con hambre de ritmo, mas aun sabiéndose citado con uno de los grandes «caballos» del sabor.
Chucho Valdés e Irakere 50
Los hijos y nietos de la mítica banda Irakere, la misma que grabó el disco de Silvio Rodriguez allá por el año 1992, subían al escenario para rodear al veterano pianista Chucho Valdés que con ochenta y tantos años tiene unos dedos que nada saben de la edad. El pianista atesora en sus manos, en su memoria, en su alma y su razón todo un siglo de música, desde la época de los casinos cubans hasta el latin jazz de los setenta neoyorkino, pasando por la música clásica, el blues y todos los aires caribeños. A su edad es capaz de seguir interpretando veloces pasajes sin aparente esfuerzo, y entre sus capacidades, las de embelesar con sus tumbados y hacer moverse de su silla al más soso de la sosería. Si no te mueves, tócate a ver si sigues estando ahí o nos has dejado, reza su música implícitamente.
Irakere 50 no llegó sin refuerzos, ya que el infatigable Horacio Fernández, conocido como Horacio «el negro», virtuoso baterista que se hiciera conocido por sus grabaciones en los años 90 con es trío de Michel Camilo, se sumó al grupo liderado por el conguero y pailero Roberto jr. Vizkaíno Torre que desde el arranque del espectáculo fue el epicentro de la energía rítmica y suyo fue uno de los grandes solos del día. El bongosero Julián Valdés y el bajista Jose A. Gola completaron la sección rítmica mientras que el cuarteto de vientos estuvo formado por los saxofonistas Luis Beltrán y Carlos Averhoff Jr. y los trompetistas Osvalldo Fleites y Eddie de Armas.
Con todo, escuchar, bailar, cantar, sonreír y marchar a casa con el alma en paz, pulidita y lista para el siguiente asalto. Es lo que tiene la música que sigue manteniendo una razón para con el pasado y que puede mirar el hoy, a mañana, a ayer y con respeto a antes de ayer. Por changó que este cuerpo se va hoy a la jam, que mañana toca rap.